•   FILIPINAS, PANGASINAN / AFP  |
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Unas 181 personas murieron en una serie de deslizamientos de terreno provocados por lluvias torrenciales en el norte de Filipinas, elevando a más de 540 el número de muertos por los fenómenos climatológicos que han afectado al archipiélago desde hace dos semanas.

En la región montañosa de la Cordillera, situada al norte de la gran isla de Luzón, donde el tifón Parma sigue provocando lluvias torrenciales, al menos 181 personas murieron debido a deslizamientos de terreno.

Sólo en la provincia de Benguet, 120 personas murieron en deslizamientos de terreno que se produjeron el jueves y viernes en cinco localidades, indicó el gobernador Néstor Fongwan.

“Los daños en la región son enormes. Varios deslizamientos de terreno se produjeron en la región, se están sacando los cadáveres”, explicó Olive Luces, responsable regional de la seguridad civil.

En la ciudad turística montañosa de Baguio, 25 personas murieron en un deslizamiento de terreno que sepultó casas enteras, indicó Peter Fianza, un responsable de la seguridad civil.

Las llanuras agrícolas de Luzón estaban completamente inundadas, debido a que los diques no pudieron contener todas las precipitaciones.

Miles sobre techos

En la provincia de Pangasinan, que se encuentra bajo las aguas, miles de habitantes se habían refugiado sobre los techos, cuando en algunos lugares el agua alcanzaba el segundo piso de las casas.

Al cabo de varios días de fuertes precipitaciones, las autoridades debieron decidirse a abrir las compuertas de varios diques sobrecargados, provocando inundaciones en numerosas instalaciones de esta provincia de 2.5 millones de habitantes.

“Hay numerosos lugares adonde sólo se puede llegar en embarcaciones neumáticas, pues la corriente es demasiado fuerte, debido a las aguas liberadas en la represa de San Roque”, declaró el gobernador de la provincia, Amado Espino.

Según dijo, más o menos un 60% de la provincia, con 30 ciudades, se encontraba inundado.

El Ejército estadounidense, que había desplegado tropas en Manila después del paso de la tempestad Ketsana, envió hacia el norte sus equipos, dotados de medios aéreos y de embarcaciones, anunció el viernes el Ejército filipino, dos semanas después del paso de Ketsana, que provocó las peores inundaciones en cuarenta años en Manila y en sus alrededores, además de obligar a las autoridades a solicitar la asistencia internacional.

El último balance anunciado ayer viernes pasó de 298 a 337 muertos, mientras que otras 37 personas seguían desaparecidas.