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SAN SALVADOR / AFP
El partido de la ex guerrilla izquierdista de El Salvador celebró este sábado 29 años de su fundación, ya no desde la clandestinidad en la lucha armada o en la oposición legal, sino en el gobierno, lo cual es presentado como su “más grande logro histórico”.

“Conmemoramos este aniversario ya no en la tribuna de la denuncia y el señalamiento. Hoy estamos desde la presidencia en la ejecución de una nueva etapa en la que buscamos poner fin a la pobreza y la exclusión bajo un nuevo estilo de gobierno”, declaró a la AFP el portavoz del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Sigfrido Reyes.

Para el también vicepresidente del Congreso, el 29º aniversario encuentra al partido en el poder y con un 85% de la ciudadanía --según una encuesta-- que aprueba la gestión del presidente Mauricio Funes, quien inició el 1 de junio su mandato de cinco años.

Comenzar a poner fin a “décadas de exclusión” es para Reyes “un logro histórico” que demuestra la vocación de lucha por la democracia que tiene su partido.

El FMLN afirma que la represión y el cierre de los espacios de participación política fueron los factores que alentaron en los años 70 la fundación de organizaciones clandestinas para emprender la lucha insurgente, apoyándose en un fuerte movimiento obrero, campesino y profesional.

El diez de octubre de 1980 --en La Habana, Cuba-- cinco organizaciones salvadoreñas fundaron el FMLN para emprender la lucha armada con el fin de obtener el poder, lo que dio origen a una guerra civil. Los grupos que crearon el FMLN fueron las Fuerzas Populares de Liberación, el Ejército Revolucionario del Pueblo, el Partido Comunista, las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos.

Con la mediación de las Naciones Unidas, la guerra civil salvadoreña concluyó con la firma de acuerdos de paz entre el gobierno de derecha y la guerrilla de izquierda el 16 de enero de 1992. El conflicto dejó más de 75,000 muertos, más de 7,000 desaparecidos y 1,579 millones de dólares en pérdidas.

Tras la firma de la paz, el FMLN destruyó sus armas y se transformó en partido político, convirtiéndose en la primera fuerza de oposición en el Congreso unicameral de 84 escaños en las elecciones de 1994.