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  • AFP

El representante especial de la ONU en Afganistán, Kai Eide, acusado por su adjunto de haber encubierto fraudes electorales, declaró hoy por primera vez que éstos fueron "significativos" en la elección presidencial afgana del 20 de agosto pasado.

"Es cierto que en algunos colegios electorales en el sur y el sureste hubo fraudes significativos, pero no sólo ahí", declaró Eide en conferencia de prensa. "La amplitud del fraude está siendo ahora determinada", añadió. Eide organizó esta conferencia de prensa para responder a las acusaciones según las cuales habría intentado ocultar informaciones sobre la amplitud del fraude en estas elecciones.

Un adjunto de Eide, Peter Galbraith, fue recientemente destituido de su cargo tras una discusión con su jefe sobre la forma en que la ONU había tratado el asunto de los fraudes. Prueba de que la comunidad internacional está de su lado, Eide apareció rodeado de los embajadores estadounidense, británico, francés y alemán en Kabul, así como de representantes de la UE y de la OTAN, a los cuales los periodistas no estaban autorizados a hacer preguntas. En un comunicado, la presidencia de la Unión Europea afirmó "apoyar totalmente la misión de asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA)" y a su jefe Kai Eide. Ayer, Washington manifestó su "pleno apoyo" a Eide.

La elección presidencial afgana, cuyo resultado definitivo aún no se conoce, se vio afectada por acusaciones de fraude masivo, especialmente en el voto favorable al presidente saliente Hamid Karzai. Según los resultados preliminares, Karzai encabeza la elección con un 55 por ciento de los votos, por delante de su principal rival, Abdulá Abdulá, con 28 por ciento. Los resultados finales deben ser anunciados en los próximos días.

Visiblemente enojado, Eide declaró: "Algunas de estas acusaciones estaban basadas en conversaciones privadas que mantuvimos cuando él (Galbraith, ndlr) estaba invitado a mi casa. Mi postura es que las conversaciones privadas en una cena en mi casa deben seguir siendo privadas".

Peter Galbraith fue destituido el 30 de septiembre por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, pero pasó inmediatamente a la ofensiva, al declarar que esta decisión enviaba una "señal terrible" sobre la voluntad de la ONU de luchar contra los fraudes electorales. La publicidad en torno a la destitución de Galbraith y las acusaciones de éste último "no son sólo ataques personales contra mí y mi integridad, sino que afectan a todo el proceso electoral", lamentó Eide.

Según Galbraith, el 30% de los votos de Karzai eran fraudulentos. Los observadores de la Unión Europea llegaron a una conclusión similar, considerando que 1,5 millones de los votos eran "sospechosos", y que de éstos 1,1 millón beneficiaron a Karzai y 300.000 a Abdulá. Sin embargo, Eide había expresado que era imposible determinar la proporción de votos fraudulentos, ya que las investigaciones de las autoridades electorales están todavía en curso. Y negó haber intervenido para disimular los fraudes, a la vez que añadía que la misión de la ONU era "apoyar el proceso y no influir en el resultado".

Cabe la posibilidad de que sea necesaria una segunda vuelta en las elecciones, entre Karzai y Abdulá, si se llega a un número suficiente de votos anulados por fraude.