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El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, advirtió hoy que el gobierno de facto puede darle una "bofetada" a la comunidad internacional mañana, cuando se debata su restitución en el poder en el diálogo que busca resolver la crisis política. Zelaya afirma no tener "ninguna confianza" en el régimen de facto. "Considero que lo que va a pasar es que el régimen golpista se va a seguir negando a acatar la resolución de la OEA y la comunidad internacional", indicó Zelaya. "Siempre mantengo mi actitud al diálogo, pero no tengo ninguna confianza en los golpistas. Va a ser una bofetada contra la comunidad internacional si se niegan a restituir lo que usurparon", añadió el presidente derrocado en un golpe de Estado el 28 de junio.

En la misma línea, el jefe de la comisión de delegados de Zelaya, Víctor Meza, manifestó que el diálogo dejará para miércoles y jueves un último punto, pero no descartó ni confirmó que sea la reinstalación del presidente despuesto. Meza reveló que su comisión aprobó y firmó con los delegados del gobernante de facto Roberto Micheletti cinco de los ocho puntos de fondo del Acuerdo de San José, plan del presidente costarricense, Oscar Arias, cuyo aspecto central es la restitución de Zelaya.

"De los ocho puntos claves del Acuerdo de San José hemos aprobado y firmado cinco, mañana esperamos aprobar dos más, para tener el 90% firmado y entrar a discutir el último miércoles y jueves", indicó, al señalar que otros cuatro temas del pacto son "de procedimiento, por tanto de fácil aceptación mutua". "El ambiente entre los negociadores está muy favorable para avanzar en el diálogo, favorecer nuevos acuerdos, llegar al final y poder entregarle al país un acuerdo defitivo. Nuestro plazo es el día jueves", subrayó Meza.

Los cinco acuerdos son la creación de un gobierno de unidad, la no aplicación de una amnistía, la renuncia de Zelaya a convocar una Asamblea Constituyente, el no adelanto de las elecciones del 29 de noviembre y el traspaso del mando de las Fuerzas Armadas al tribunal electoral un mes antes de los comicios.

Según Zelaya, los negociadores del régimen "están entreteniendo en otros temas" para ganar tiempo mientras llegan las elecciones del 29 de noviembre, que de acuerdo a Micheletti irán ganando reconocimiento internacional al verse como solución a la crisis. "Si no hay acuerdo, la elección no a tener respaldo de la comunidad internacional ni dentro del país, va a ser un fraude. Es la condena de Micheletti, algunos le endulzan el oído haciéndole creer que el mundo las va a aceptar", agregó Zelaya.

Refugiado en la embajada de Brasil desde que volvió sorpresivamente al país hace tres semanas, Zelaya manifestó no poder adelantar lo qué hará en concreto si fracasa el diálogo, pero señaló: "seguiremos luchando en las calles y se va a profundizar la crisis". "Todo lo que hasta ahora se ha avanzado, lo hemos aceptado para concluir pacíficamente mi mandato -el 27 de enero-, son los elementos del contexto, pero mañana es decisivo, la comunidad internacional me está apoyando en darle una lección a los golpistas", comentó el líder derrocado.

Por su parte, Vilma Morales, ex magistrada y una de los tres negociadores de Micheletti, indicó que "no es sano para el diálogo poner plazos. No solo un punto es prioritario, sino todos. El consenso del conjunto será lo que logre resolver esta crisis, que ha volcado a la comunidad internacional", declaró Morales. Pero Juan Barahona, uno de los negociadores del mandatario depuesto advierte: "mientras no se acuerde la restitución del presidente Zelaya todos lo demás puntos en que se ha avanzado equivalen a cero".

Tanto Zelaya como Michelletti aseguran no haber pedido nunca una amnistía, propuesta por el mediador de la crisis, el presidente costarricense Oscar Arias, para delitos cometidos en el marco del conflicto.

El régimen de facto acusa a Zelaya de 18 cargos como corrupción, abuso de poder y traición a la patria por promover un cambio de Constitución, en tanto que los zelayistas no quieren "perdón y olvido" por el golpe y la forma en que el presidente fue montado en un avión a Costa Rica, apuntado por fusiles y en pijama.

No obstante, John Biehl, que encabeza una misión de la OEA que acompaña el diálogo, se mostró esperanzado, aunque reconoce que falta lo más complejo: "Esto va muy en serio. Se ha avanzado. Mañana puede haber noticias bastante optimistas. Aunque todavía faltan los puntos más difíciles", indicó.

En vísperas de la jornada decisiva, el gobierno de facto emitió un decreto que le permite "revocar o cancelar" el permiso a radioemisoras y canales de televisión que considere atenten contra la "seguridad nacional" y generen "odio". "Dialogando y con el mazo dando no se puede encontrar una salida al conflicto", precisó Rafael Alegría, activista del frente de resistencia contra el golpe de estado.

El frente continuó sus protestas hoy para exigir la restitución de Zelaya, rechazar la nueva medida de Michelletti y porque aún está vigente un decreto del 28 de septiembre con que se suspendió las libertades civiles, pese a que hace una semana el mandatario anunció que anularía esa restricción. Al clima de tensión se sumó el fin de semana un ataque con disparos de armas automáticas contra la sede de la Conferencia Episcopal, que se pronunció en favor del golpe.