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  • AFP

El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció hoy al Parlamento el envío de 500 soldados más a Afganistán, como pedía Estados Unidos, cuando la oposición al conflicto aumenta entre la población casi al mismo ritmo que el número de bajas militares. "He accedido en principio a una nueva cifra de fuerzas británicas de 9.500", declaró Brown ante los diputados reunidos en la Cámara de los Comunes (cámara baja del Parlamento británico).

El ministerio de Defensa confirmó que esto representaba un incremento de 500 soldados con respecto a los 9.000 desplegados actualmente en el país centroasiático, donde Gran Bretaña tiene el segundo mayor contingente después del de Estados Unidos.

Brown puso sin embargo tres condiciones para que este aumento sea efectivo, empezando porque el nuevo gobierno de Afganistán proporcione tropas suficientes para que sean entrenadas y combatan junto con las fuerzas internacionales. "Gran Bretaña apoya la ambición del general estadounidense Stanley McChrystal de acelerar el crecimiento de las fuerzas de seguridad afganas", subrayó Brown, precisando que habló con el presidente saliente, Hamid Karzai, y con su principal rival, Abdulá Abdulá, y que ambos le habían dado "garantías".

Brown exigió además que todas las tropas estén "totalmente equipadas" para la labor que están destinados a desempeñar y que el compromiso británico forme parte de una propuesta acordada en el marco de la coalición y en la que cada país "aporte su parte correspondiente". "Todo el mundo debe aceptar que si son parte de la coalición, tiene que compartir la carga", agregó el primer ministro a los diputados que retomaban sus labores parlamentarias después de tres meses de vacaciones veraniegas.

La OTAN aplaudió hoy la decisión de Gran Bretaña e invitó al resto de países aliados a seguir su ejemplo. "Todos los aliados miembros de la OTAN deben examinar cómo reforzar su contribución" en Afganistán, declaró en Bruselas el portavoz de la Alianza Atlántica, James Appathurai.

Ante la degradación de la situación en Afganistán, el general McChristal, que dirige la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN y las tropas estadounidenses, ha pedido el despliegue de entre 40.000 y 60.000 hombres suplementarios. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inmerso en las negociaciones de una nueva estrategia norteamericana en Afganistán, anunció ayer que tomará una decisión "en las próximas semanas".

El conflicto afgano es cada vez más impopular en el Reino Unido, donde según un nuevo sondeo publicado hoy por el diario The Times, 36% de la población cree que sus tropas deberían volver a casa, contra 29% hace un mes. El rechazo ha ido aumentando en paralelo a las bajas británicas, que ascienden a 221 desde que comenzó la intervención liderada por Estados Unidos en octubre de 2001 y se aceleraron en los últimos meses.

Antes del anuncio del incremento de tropas, Brown precedió a la lectura de los nombres de los 37 soldados que murieron en Afganistán desde su última comparecencia ante la Cámara de Representantes, en julio. "Cada muerte a partir de este día no será el 'último sacrificio' en el servicio de nuestro país, sino el precio de sangre pagado para comprar tiempo a los políticos que no pueden admitir que una guerra que nunca tuvo ninguna justificación se ha perdido", reaccionó una representante de la coalición Stop The War, Lindsey German, condenando la contradicción.