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  • AFP

El presidente estadounidense y Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, recibió ayer miércoles a su consejo de Seguridad Nacional para discutir la estrategia en Afganistán, un día después de haber dicho que “en las próximas semanas” decidirá si envía más tropas.

Obama indicó el martes que decidirá la estrategia “en las próximas semanas”, y en ese momento dirá si moviliza varias decenas de miles de soldados adicionales a los 65,000 ya desplegados en el país, como reclama su comandante en el terreno, el general Stanley McChrystal.

Ayer miércoles se reunió en la Casa Blanca con su Consejo de Seguridad Nacional, que incluye al vicepresidente Joe Biden, al secretario de Defensa Robert Gates y a la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien participó vía videoconferencia desde Rusia.

Obama había recordado el martes que estaba sumido en intensas consultas para ayudarlo a tomar una de las decisiones más importantes de su presidencia.

“Son muchas piezas que deben encajar”, dijo su portavoz, Robert Gibbs, “desde los puntos de vista militar, civil y diplomático”.

“Es preciso elaborar una política que funcione”, lo cual puede tomar “un poco más de tiempo para hacer las cosas como corresponde”, dijo Gibbs, rebatiendo el reproche de indecisión contra un presidente que sostuvo su primera reunión sobre el tema en agosto.

¿40 mil hombres más?

El ritmo de las reuniones ultrasecretas de Obama con sus generales, ministros, diplomáticos y encargados de la seguridad nacional se intensificó en los últimos tiempos. Hay otra cita prevista para la semana próxima.

Obama ha recibido diversas recomendaciones del general McChrystal, cuya preferencia sería el envío de otros 40,000 hombres, cuando el mandatario está enfrentado a la creciente oposición entre los estadounidenses a una guerra de ocho años de antigüedad y cada vez más sangrienta.

Un aliado demócrata tan eminente como John Kerry se declaró muy prudente en cuanto al envío de refuerzos.

Obama no ha dicho nada sobre su eventual inclinación, y se ignora en qué medida la decisión anunciada el miércoles por el gobierno británico de enviar 500 soldados suplementarios a Afganistán influirá sobre él.

Gabinete dividido

Por lo pronto, la Casa Blanca expresó su agradecimiento por la decisión del Primer ministro Gordon Brown. “A lo largo del proceso hemos coordinado cada paso (de la estrategia estadounidense) con nuestros aliados”, declaró el portavoz Robert Gibbs.

Una de las escasas indicaciones brindadas por los colaboradores de Obama es que, en todo caso, no reducirá considerablemente los efectivos; pero incluso sus más altos colaboradores parecen estar divididos.

El vicepresidente Biden favorecería un enfoque antiterrorista que apunte más a Al Qaida que a los talibanes, en tanto Hillary Clinton y Robert Gates tendrían una visión más amplia.

Obama reiteró el martes que el objetivo principal consistía en impedir que la región sirviera para perpetrar atentados contra Estados Unidos como los del 11 de septiembre de 2001. También subrayó la parte considerable que ha tomado Pakistán en la reevaluación de la estrategia.

La cooperación entre Washington e Islamabad en la lucha antiterrorista suscita en la actualidad vivas tensiones en Pakistán. Las condiciones con las que se acompañó una ayuda estadounidense de 7,500 millones de dólares se perciben en Pakistán como una humillación.

El gobierno estadounidense puede al menos esperar que próximamente se destrabe el embrollo electoral afgano, aunque el portavoz de Obama afirmó que la resolución de ese problema no determina el calendario de Obama.

Pero reconoció que “lo que salga de las elecciones, el tipo de asociación que tenemos con el gobierno civil (son) sumamente importantes” en la elaboración de la estrategia estadounidense.