Agencias
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Negociadores del derrocado presidente Manuel Zelaya y del gobernante de facto Roberto Micheletti, trataban de llegar a un acuerdo la noche de ayer, jueves, cuando vence el plazo dado del líder depuesto para resolver su retorno al poder, en un ambiente hermético y tenso.

Sin embargo, para un líder de la resistencia, el diálogo registra un retroceso por la negativa de los golpistas de aceptar el retorno al poder del presidente Manuel Zelaya.

“Hemos retrocedido. Prácticamente estamos en cero”, dijo a la prensa el coordinador general del Frente Nacional contra el Golpe de Estado, Juan Barahona.

Recordó que la víspera las partes alcanzaron consenso sobre el punto seis, referido a la restitución de Zelaya en la presidencia, sin embargo, el jefe del régimen, Roberto Micheletti, no lo aceptó.

El Frente, que agrupa a una gama de organizaciones populares, advirtió que si las pláticas fracasan continuarán la lucha hasta lograr el retorno a la institucionalidad y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

El diálogo comenzó el pasado día 7, bajo el auspicio de una misión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos que visitó el país para tratar de buscar una salida pacífica a la crisis creada por el cuartelazo del 28 de junio.

El cuello de botella

Ambas partes definían si corresponde al Congreso o a la Corte Suprema decidir si habrá restitución, tras haber rechazado Micheletti el documento consensuado por los negociadores la víspera, que dejaba --por iniciativa de Zelaya-- esa potestad al Legislativo, revelaron a la AFP fuentes cercanas a la negociación.

“Sigue la mesa de diálogo. El clima es sumamente delicado y peligroso”, dijo a la AFP Zelaya, tras reunirse con sus tres delegados en la Embajada de Brasil, en Tegucigalpa, donde se refugia desde el 21 de septiembre, cuando volvió del exilio sorpresivamente a Honduras.

Sin entrar en detalles por la “delicada” situación, Zelaya reafirmó su plazo que vence este jueves a las 24H00 locales (06H00 GMT del viernes), pero no reveló su estrategia si no hay arreglo.

“Están pidiendo que sea el Congreso el que determine si él puede regresar o no, pero éste es un asunto legal, definitivamente es la Corte Suprema de Justicia”, precisó el miércoles Micheletti, quien este jueves encabezó un masivo homenaje a la selección de su país que clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010.

En el golpe de Estado del 28 de junio, la Corte ordenó el arresto de Zelaya al acusarlo de 18 delitos --corrupción, abuso de poder y otros--, y el Congreso, presidido por Micheletti, nombró al gobernante de facto. No está clara la razón por la que el mandatario depuesto confiará ahora en la decisión del Parlamento.

Micheletti no cede

Hasta ahora, Micheletti, apoyado por empresarios, militares y políticos, se ha negado a devolver la presidencia a Zelaya, pese a la presión de la comunidad internacional, que congeló créditos y aisló diplomáticamente a este país de 7.6 millones de habitantes, el tercero más pobre del continente.

Zelaya, un ganadero de 57 años que giró a la izquierda en su gobierno, exige ser reinstalado antes de las elecciones del 29 de noviembre para cumplir su mandato que concluye el 27 de enero.

La restitución es el único punto que falta por resolver de los ocho temas de fondo del Acuerdo de San José, plan del presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, que sirve de base al diálogo, supervisado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Es una gran oportunidad para Honduras (...). El objetivo principal ahora es cerrar el acuerdo. Los alentamos a que se continúen con sus esfuerzos”, afirmó en Washington un portavoz del Departamento de Estado, Robert A. Wood.

Acordaron ya un gobierno de unidad, la renuncia de Zelaya a convocar una Asamblea Constituyente, la comisión verificadora del pacto, no adelantar las elecciones ni aplicar amnistía, traspasar el mando de los militares al tribunal electoral previo a los comicios y pedir el levantamiento de las sanciones internacionales.

El frente de opositores al golpe está pesimista. Este jueves acusó a Micheletti de dilatar el diálogo, y advirtió que boicoterá las elecciones si no regresa su líder.

Fuerzas Armadas avizoran pronto final

En tanto, una alianza de organizaciones que apoyan a Micheletti insistió en que la restitución “está fuera de orden, fuera de la Constitución y las leyes”, según afirmó su portavoz, la esposa del canciller del gobierno de facto, Carlos López.

El máximo jefe militar, general Romeo Vásquez, clave en el golpe, dijo que las Fuerzas Armadas evalúan los riesgos de las propuestas de arreglo, aunque previó un pronto final de la crisis.

Las negociaciones están en su día crítico en medio del júbilo por la segunda clasificación de Honduras a un Mundial --la primera hace 27 años--, un bálsamo para su población, agotada por la crisis.

Micheletti declaró feriado nacional, y al recibir a la Selección en su despacho les agradeció por alegrar a Honduras en estos “momentos muy confrontativos en nuestra historia”.