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  • AFP

La VII Cumbre del ALBA, que agrupa a nueve naciones de América Latina y el Caribe, unidas por su política de izquierda, inició hoy en Bolivia, en una cita que planea aprobar una moneda intra-regional, así como fijar posición frente a temas que afectan a la región.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, anfitrión del encuentro, destacó en el discurso de apertura que el evento debatirá una variedad de temas que en esencia apuntarán a fortalecer los lazos de integración comercial y política del bloque con ideología de izquierda.

En la apertura, el gobierno boliviano instaló una mesa con arreglo de hojas de coca, con la frase 'ALBA-TCP coca no es cocaína', mientras que los mandatarios fueron ubicados alrededor. Morales ironizó señalando que el ALBA es una alternativa al "ALCA que era el acuerdo de libre colonización de las Américas o del 'Alga', de libre ganancia de las Américas".

Junto con Morales están el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y el ecuatoriano Rafael Correa, mientras el nicaragüense Daniel Ortega llegará mañana. En cambio no está el presidente cubano, Raúl Castro, por problemas de agenda. Primeros ministros y autoridades de San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda también están presentes en Cochabamba, centro de Bolivia. El noveno miembro del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) es Honduras, cuyo gobierno actual no es reconocido por el bloque, y que está representado por Patricia Rodas, canciller de Manuel Zelaya, presidente depuesto en junio pasado.

Paraguay -cuyo presidente, Fernando Lugo, canceló a última hora su participación- participa como observador para evaluar una futura integración a ese bloque.

Sucre: "para liberarnos de la dictadura del dólar"
La agenda está dominada por la firma del tratado constitutivo del Sucre (Sistema Unificado de Compensación de Pagos Recíprocos), que tiene el objetivo de sustituir al dólar en el intercambio entre los países miembros. En primera instancia el Sucre regularía las compras y ventas entre los gobiernos del ALBA. El Sucre "es un paso a nuestra soberanía monetaria para liberarnos de la dictadura del dólar, que el imperio yanqui le impuso al mundo", señaló Chávez tras su llegada a Cochabamba.

Según el jefe de Estado de Venezuela, un ácido crítico de Washington, la moneda es "un sistema único de compensación para alejarnos del capitalismo hegemónico en crisis". En Quito, el secretario del privado Observatorio de Política Fiscal de Ecuador, Jaime Carrera, declaró que la aplicación del Sucre entre los países del ALBA "entorpecerá el comercio en virtud de que el cruce de cuentas se realizará a través de los Banco Centrales".

Si en lo político el ALBA ha aumentado su influencia en América Latina, en lo comercial el peso de sus economías no es muy grande, con un PIB sumado de unos 540.000 millones de dólares al año, de los cuales 380.000 corresponden solamente a Venezuela, locomotora de esa integración.

Temas políticos: Honduras y Colombia
Dos temas políticos dominan la cumbre: los esfuerzos por restituir la democracia en Honduras, así como la autorización de Colombia a Estados Unidos para que utilice siete bases militares en su territorio. Chávez urgió a tomar medidas para que en Honduras sea repuesto en el poder el derrocado presidente Manuel Zelaya, atrincherado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde hace tres semanas. "El ALBA tiene que buscar medidas más severas contra los golpistas que están matando y atropellando a los derechos humanos delante del mundo", sostuvo Chávez. Correa, por su parte, llamó a estar "muy atentos" frente a la "arremetida de la derecha cavernaria", que se manifiesta en "las siete bases militares norteamericanas en Colombia".

La oposición al uso de las bases militares viene principalmente de Bolivia, Ecuador y Venezuela, que consideran la presencia castrense de Estados Unidos en Colombia como un riesgo para la estabilidad política de la región, mientras Bogotá asegura que ésta se ceñirá a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.