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TEHERÁN / AFP

El grupo rebelde sunita Jundalá (Soldados de Dios), que reivindicó el atentado suicida del domingo que causó 41 muertos en el sudeste de Irán, entre ellos varios comandantes de los Guardianes de la Revolución, encabeza desde hace varios años una sangrienta rebelión contra el régimen iraní.

Dirigido por Abdolmalek Righi, de unos 26 años, el grupo Jundalá realiza operaciones armadas cada vez más espectaculares, como un símbolo de su implantación en la provincia del Sistán-Baluchistán y de sus crecientes medios logísticos.

Los rebeldes de Jundalá son sunitas que pertenecen a la etnia baluche, que representa una importante minoría de la población de la provincia del Sistan-Baluchistan, situada en la frontera con Pakistán y Afganistán.

Esta provincia del sudeste de Irán es la menos segura del país a causa de los rebeldes, pero también del tráfico de drogas provenientes de Afganistán.

El objetivo de la acción suicida, perpetrada en la ciudad de Pishin, era atentar contra una reunión de comandantes de los Guardianes de la Revolución y jefes de tribus, con el objetivo de “reforzar la unidad entre chiítas y sunitas”.

La población iraní, que asciende a 71 millones de personas, está compuesta en más del 90% por musulmanes chiítas, pero cuenta también con una fuerte minoría sunita, que vive principalmente en las regiones fronterizas del país.

Gobierno: recibe apoyo exterior

El poder iraní, en manos de los religiosos chiítas, acusa al grupo Jundalá de ser entrenado y equipado por los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, pero también por los paquistaníes, con el objetivo de desestabilizar al poder central.

Las autoridades iraníes acusan, igualmente, a los miembros del grupo rebelde de hallar refugio en Pakistán y de penetrar en Irán desde el territorio del país vecino para llevar a cabo sus acciones armadas.

El general Mohammad Ali Jafari, comandante de los Guardianes de la Revolución, acusó de nuevo el lunes a los servicios de inteligencia estadounidenses, británicos y paquistaníes de apoyar a Jundalá.

Jafari indicó que Irán enviará una delegación a Pakistán para pedir la extradición de Abdolmalek Righi.

Jundalá, llamado también Movimiento de la Resistencia del Pueblo Iraní, fue creado en 2000, y afirma luchar por los derechos de la minoría sunita.

Según varios sitios de internet, Abdolmalek Righi ha afirmado en distintas oportunidades que el recurso a la violencia se justifica para defender los derechos de los baluches y los sunitas.

De acuerdo con las estimaciones, el grupo Jundalá cuenta con mil miembros organizados en pequeños grupos armados.

Abdolhamid Righi, hermano del jefe del Jundalá, fue entregado por Pakistán a Irán en junio de 2008, y presentado a los periodistas en agosto pasado.

En esa oportunidad “confesó” que el Jundalá estaba vinculado a Al Qaida y a Estados Unidos.

“Nos dijeron que nos iban a suministrar todo el dinero y los equipos que necesitáramos”, declaró.