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  • AFP

El ex ministro de Relaciones Exteriores afgano, Abdulá Abdulá, destituido tres años atrás por el presidente Hamid Karzai, se convirtió en el principal escollo para su reelección, al forzar una segunda vuelta, que se llevará a cabo el 7 de noviembre. "Karzai transformó una ocasión de oro en un desastre. No hay ninguna razón para darle cinco años más", proclamó Abdulá en un mitin antes de la primera vuelta.

Nacido en 1960, casado y padre de tres hijas y un hijo, este oftalmólogo construyó su reputación durante las tres décadas de guerras afganas como brazo derecho del "héroe nacional" Ahmad Shah Masud, famoso resistente a la ocupación soviética y al régimen talibán, asesinado el 9 de septiembre de 2001.

Abdulá suele denunciar la "desconexión" entre el Gobierno de Karzai y la población, atrapada en una realidad de corrupción y violencia que lleva a muchos afganos a engrosar las filas de la insurgencia islamista talibán.

El candidato opositor se proclama independiente y denuncia el estado deplorable de un país que según él desperdició las enormes oportunidades que se le ofrecían tras la caída del régimen talibán, cuando empezaban a fluir los miles de millones de dólares de ayuda internacional. "La seguridad se deteriora, la situación política es caótica, los problemas de la gente (...) no son tratados como debieran serlo", declaró durante la campaña electoral. "Mi principal proyecto es mejorar la situación, crear una esperanza entre la población", añadió.

Por ejemplo, propone modificar la Constitución para cambiar un sistema político extremadamente centralizado y crear los cargos de primer ministro y de dirigentes de las provincias, que representen mejor a la población y la alienten a implicarse más en la vida pública. "Afganistán ciertamente necesita un cambio (...). Y no un cambio de nombres, sino un cambio de visión (...). Se trata de elegir entre una situación en la que Afganistán se hunde lentamente (...) y una situación en que la gente tenga de nuevo esperanza", explica.

La madre de Abdulá pertenece a la minoría tayik, y el dirigente está vinculado con los tayik del valle de Panshir, bastión de Masud, al norte de Kabul. Pero su padre era pastún, una ascendencia que podría darle muchos votos en el seno de esta etnia, la principal del país.

Político respetado, Abdulá dice ser optimista con respecto al resultado de las elecciones, a condición de que éstas sean "creíbles y transparentes". El universitario Nasrulá Stanikzai, observador de la política afgana, considera que Abdulá es uno de los mejores entre decenas de candidatos insulsos.