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  • AFP

El presidente saliente afgano Hamid Karzai, que obtuvo 49,67% de los votos en la primera vuelta del 20 de agosto, enfrentará a Abdulá Abdulá el 7 de noviembre para conservar el puesto que le otorgaron los países occidentales en 2001 y que mantuvo en los comicios de 2004. En la primera vuelta, el presidente saliente era el favorito para un nuevo mandato, pese al pobre balance de su gestión en materia de seguridad y de lucha anticorrupción.

Conocido por su cortesía y elegancia, con su caftán verde y violeta y su bonete de astracán, Karzai, de 52 años, nació en una familia de poder. Y fue el hombre que Estados Unidos colocó al frente del país tras la intervención militar internacional que derrocó al régimen islamista talibán a fines de 2001. Fue también el candidato apoyado oficiosamente por Washington en los primeros comicios del país en 2004, que la población vio como la promesa de una nueva era y en los que participó con entusiasmo.

Pero su estrella se ha apagado bastante desde entonces. En Washington, la nueva administración de Barack Obama no le ha ahorrado críticas al principio, antes de atenuarlas por falta de alternativa. Y la cólera cunde entre la población por su fracaso a la hora de atajar la violencia, en su nivel más alto desde 2001, y de combatir el crimen y la corrupción. Karzai puede atribuirse, en cambio, varios éxitos, en materia de sanidad y educación sobre todo.

Pastún del clan de los Popalzai, nacido el 24 de diciembre de 1957 en el pueblo de Karz, cerca de Kandahar, la gran ciudad del sur cuna de los islamistas talibanes, estudió en Kabul y luego en la India, donde se especializó en Ciencias Políticas. Casado con Zenat, médica de presencia muy discreta, tuvo un hijo en 2007.

Entre 1982 y 1994, pasa la mayor parte del tiempo exiliado, sobre todo en Pakistán, excepto un efímero paso como viceministro de Relaciones Exteriores por el Gobierno muyaidín en 1992. En 1994, de regreso en Kandahar, cultiva relaciones con los talibanes pero rompe definitivamente con ellos cuando su padre muere en 1999 en Quetta (Pakistán) en un atentado atribuido a los estudiantes de religión.

Regresa clandestinamente a Afganistán en octubre de 2001 y, después del derrocamiento de los talibanes por una coalición militar internacional dirigida por Estados Unidos, es designado presidente en diciembre de 2001, en la conferencia de Bonn, encargada de constituir un Gobierno "interino". Confirmado en junio de 2002 por una Loya Jirga (gran consejo tribal), gana a finales de 2004 la primera presidencial por sufragio universal directo de la historia afgana, con un 55% de los sufragios.

Hamid Karzai ha sobrevivido al menos a cuatro intentos de asesinato, el último durante un desfile militar en abril en Kabul.

Durante la campaña antes de la primera vuelta, anunció dos prioridades: duplicar los efectivos policiales y militares de aquí a cinco años y abrir negociaciones con los talibanes, una propuesta recurrente que los rebeldes han rechazado siempre.

Su decisión de designar como candidato a la vicepresidencia a Mohammad Qasim Fahim, un ex jefe de guerra tayiko acusado de crímenes de guerra, ha horripilado a la comunidad internacional, pero debería aportar al presidente pastún los votos de la influyente minoría tayika. También líderes de las comunidades uzbeka y hazara han anunciado su apoyo al presidente saliente. Sus rivales han fracasado a la hora de formar un frente unido.