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TEGUCIGALPA / AFP

Las fuerzas de seguridad que rodean desde hace un mes la Embajada de Brasil, donde se refugia el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y medio centenar de sus seguidores, han incrementado las presiones psicológicas ante el estancamiento de las negociaciones.

Víctor Meza, miembro del grupo de diálogo de Zelaya, denunció que durante la madrugada de ayer miércoles los militares “continuaron con nuevas variantes de cada día del maligno ingenio con que pasan acosando la Embajada” de Brasil.

“Pasaron de los gritos, de los aullidos de bestias a la música estridente, al rock pesado”, se quejó Meza.

“Pasamos una noche de espanto. Sentíamos que estábamos en medio de una selva: aullidos de leones, elefantes, monos, perros, burros, de todo... y luego música estridente para no dejarnos dormir”, dijo un fotógrafo de la AFP que se encuentra dentro de la embajada.

Entre el repertorio musical, el ejército eligió la canción “Rata de dos patas” de Paquita la del barrio. “Alimaña/culebra ponzoñosa /desecho de la vida/te odio y te desprecio/Rata de dos patas/te estoy hablando a ti /porque un bicho rastrero /Aun siendo el más maldito/comparado contigo/se queda muy chiquito”, reza la letra de la canción.

Los militares han colocado potentes reflectores y amplificadores a dos metros de la pared de la habitación donde duerme la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, que fueron activados por casi siete horas desde la media noche.

Madrugada de fatalidad

“El cansancio es descomunal por tantas noches sin dormir. Es una guerra de baja intensidad que aumenta cada noche. Lo que nos pasó anoche fue de terror, ¿y qué nos espera esta noche?, otra fatalidad”, lamentó otro de los acompañantes de Zelaya.

“No sabemos nada de eso”, dijo a la AFP una oficial militar del contingente que rodea la Embajada de Brasil, de apellido Molina, al tiempo que otros soldados apostados pedían que se pidieran explicaciones al respecto a la cancillería.

En tanto, las comisiones de Zelaya y del mandatario de facto, Roberto Micheletti, se reunían este miércoles por separado tras el estancamiento del diálogo, aunque ambas partes y el representante de la OEA expresaban que tenían voluntad de continuar.

“Hablamos doce días, creo que la creatividad del grupo golpista se terminó”, deploró Meza antes de entrar al encuentro, y descartó que hubiese una propuesta hecha a Zelaya de que lo restituirán después de las elecciones del 29 de noviembre, como señalaron algunos miembros del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado del 28 de junio.

Mayra Mejía, también miembro del equipo de Zelaya, aseguró a la AFP que “lo que vemos en este diálogo es que los golpistas están usando dilatorias para llegar a las elecciones. No hay voluntad de restituir al presidente y eso no es negociable”.