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  • AFP

El ministro israelí del Interior, Eli Yishai, autorizó hoy la construcción de 900 viviendas en Jerusalén Este, parte anexionada de la ciudad, lo que provocó que Estados Unidos se mostrara "consternado" por la medida.

"La Comisión de Planificación y Construcción (del ministerio) autorizó la construcción de 900 viviendas en el barrio de Gilo", situado en Jerusalén Este, informó un funcionario israelí. La radio militar israelí había adelantado, momentos antes, que el primer ministro Benjamin Netanyahu rechazó el pedido estadounidense de congelar la construcción de decenas de viviendas en ese mismo barrio de la ciudad.

Estados Unidos se declaró "consternado" por la decisión de Israel, indicó el departamento de Estado. "Este acto hace más difícil el éxito de nuestros esfuerzos. Protestamos contra esto y contra otras prácticas relativas a la vivienda en Jerusalén, sobre todo las expulsiones y demoliciones de casas palestinas que tienen lugar regularmente", señaló el vocero Ian Kelly en conferencia de prensa. "Consideramos que la cuestión del estatuto permanente de Jerusalén debe ser resuelta por las negociaciones entre las dos partes", israelí y palestina, afirmó el portavoz.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su parte "deploró" la autorización de las nuevas construcciones y recordó que estas colonias son "ilegales". El secretario general "insta a Israel a respetar sus compromisos en los términos de la hoja de ruta de cesar toda actividad de colonización, incluidas las correspondientes al crecimiento natural", señaló un comunicado de su servicio de prensa.

A su vez, la Autoridad Palestina condenó "severamente" la iniciativa israelí. "Las colonias deben ser detenidas. Es el único medio para volver a un verdadero proceso de paz", declaró el principal negociador palestino Saeb Erakat.

La parte oriental de Jerusalén, donde viven 200.000 israelíes instalados en nuevos barrios, así como 270.000 palestinos, fue conquistada por el Estado hebreo durante la guerra de 1967 y luego anexionada. La comunidad internacional nunca reconoció esa anexión.

El emisario especial estadounidense para Medio Oriente, George Mitchell, señaló ayer a los colaboradores de Netanyahu que ese proyecto puede provocar tensiones con los palestinos y afectar las posibilidades de una reanudación de las negociaciones, precisó la radio. Netanyahu rechazó esta petición al subrayar que Gilo es "parte integrante de Jerusalén" y que no hay ninguna intención de limitar allí la construcción de viviendas. El primer ministro subrayó también que ese tipo de proyecto privado no requiere autorización del gobierno.

Por su lado, el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, fustigó la petición estadounidense, al argumentar que esta era "discriminatoria". "La ley israelí no hace discriminaciones entre judíos, musulmanes y cristianos o entre Jerusalén este y oeste. La petición de cese de la construcción en función de la religión no es legal en Estados Unidos o en cualquier otro lugar del mundo libre", declaró en un comunicado.

El asunto de la colonización de los territorios palestinos ocupados constituye el principal obstáculo a una reanudación de las negociaciones de paz israelo-palestinas, suspendidas desde hace un año. Los palestinos reclaman el cese total de la construcción en las colonias, incluso Jerusalén este, antes de regresar a la mesa de negociaciones. El gobierno israelí rechaza esta opción y ofrece reanudar el diálogo sin condición previa.

Construido sobre tierras palestinas confiscadas, el barrio de Gilo, situado cerca de Belén, Cisjordania, cuenta con más de 30.000 habitantes y es parte de la cintura del "Gran Jerusalén" construida por Israel para reforzar su dominio sobre Jerusalén-este.