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  • AFP

El Congreso Nacional hondureño analizará la restitución del presidente depuesto Manuel Zelaya el próximo 2 de diciembre, tres días después de las elecciones generales, anunció hoy su presidente, José Alfredo Saavedra.

"Hemos decidido con los demás compañeros de la directiva (del Congreso) oficializar a partir de hoy la convocatoria para el próximo 2 de diciembre (...) de la sesión del pleno para tocar el tema relacionado con el punto número 5 del Acuerdo Tegucigalpa/San José", declaró Saavedra a radios locales.

Dicho acuerdo, suscrito el 30 de octubre, por las comisiones negociadoras del gobierno de facto de Roberto Micheletti y de Manuel Zelaya, deja en manos del Congreso, en su punto número cinco, la potestad de restituir al mandatario depuesto en el poder, del que fue expulsado el 28 de junio por un golpe de Estado. Sin embargo, el acuerdo, alcanzado con la presión de Estados Unidos, no fija un plazo para dicha votación en el plenario del Congreso, que se encuentra en receso hasta después de las elecciones generales del 29 de noviembre.

Asimismo, contempla que antes de decidir si retrotrae la situación política a la que prevalecía antes del 28 de junio, consulte a varias instituciones, entre ellas la Corte Suprema de Justicia, que tampoco tienen plazo para emitir su parecer. Hasta el momento, solo el Comisionado de Derechos Humanos ha remitido al Congreso su parecer.

Procuraduría entrega informe
"Ya hemos recibido el informe del Comisionado de Derechos Humanos y hoy el de la Procuraduría y tenemos conocimiento que la próxima semana tendremos el de la Corte", apuntó Saavedra.

Libres ya del peso de las elecciones y de los riesgos para su futuro político en un país fracturado en dos por la crisis política, los 128 diputados del Congreso, que horas después del golpe aprobaron su derrocamiento, podrán decidir sin impedimentos sobre el destino inmediato de Zelaya.

El gobierno de facto espera de hecho que las elecciones, a las que están convocados unos 4,5 millones de hondureños, permitan pasar página de la peor crisis política de los últimos años, y se acabe el aislamiento al que la comunidad internacional ha llevado a Honduras.