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Un ambiente festivo se respiraba hoy en el poblado costero somalí de Harardhere, donde los piratas mantuvieron secuestrado el atunero español "Alakrana", en cuanto se corrió la voz del pago de un rescate estimado en cuatro millones de dólares por el navío.

Según varios residentes de esta guarida de piratas situada a 300 km al norte de Mogadiscio, el anuncio del pago del rescate llenó de gozo a los comerciantes, principales abastecedores de los piratas, y a los jóvenes, que ven en ello un aliciente más para dedicarse a la piratería. "Si los habitantes tuviesen fuegos artificiales a su disposición, los habrían tirado durante toda la noche", resumió Hisri Ahmed, un pirata entrevistado por teléfono.

Ayer, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero anunció la liberación del "Alakrana", que zarpó de Harardhere rumbo a las Seychelles, donde debería llegar el jueves por la noche, según la ministra de Defensa española, Carme Chacón. Zapatero no confirmó ni desmintió el pago del rescate: "El gobierno hizo lo que tenía que hacer en el marco de la legalidad y en cooperación con el armador" del "Alakrana", manifestó escuetamente.

En el terreno, los milicianos armados que se habían dirigido a Harardhere para controlar la zona y replicar eventualmente a un ataque de una marina extranjera hicieron disparos al aire durante buena parte de la noche en señal de alegría.

Millonarias inversiones en mercancías
Una comerciante, que pidió el anonimato, también tiene motivos para estar contenta por el éxito de los piratas locales: "Dos de los piratas gastaron 1.700 dólares de mercancías en mi tienda y me dijeron que el viernes me darían 4.000 dólares para desarrollar mis actividades. Son generosos y merecen mi admiración". Según varios residentes, el precio del khat, una planta euforizante muy apreciada por los somalíes, se disparó y muchos hombres de negocios trataban de ponerse en contacto con los nuevos ricos para venderles vehículos todoterreno.

"Los chicos hicieron un buen trabajo embolsándose cuatro millones de dólares por el navío español. Los españoles forman parte de las naciones que más han robado los recursos marinos de los somalíes", estimó Ahmed Sheikh Mohamud, de 65 años, haciéndose eco de las acusaciones regulares de pesca ilegal en aguas territoriales somalíes. "Me siento orgulloso de ellos porque aunque trabajasen durante siglos no conseguirían ganar ese dinero", agregó.

Mohamed Dahir Abdullahi, de 22 años, se muere de ganas por unirse a los piratas. "Aprendí a nadar y a disparar con armas de fuego. Soy candidato para ese trabajo".

El rescate suscita vocaciones pero también agudiza el apetito, como demuestran las dos personas heridas tras haber intentado extorsionar dinero a piratas. "Dos hombres armados se acercaron a piratas y pidieron dinero. Cuando los piratas los rechazaron, estalló la violencia y los dos hombres resultaron heridos", explicó un habitante, Ismael Mohamud Adel. Según otro residente de Harardhere, los jefes tribales y las autoridades religiosas trataron en vano de convencer a los piratas de que liberaran sin condiciones a los rehenes.

"¿Quién iba a pagarles millones si no conservaban a los rehenes y al navío? Los jefes tribales están mal de la cabeza. Los defensores de las aguas somalíes (piratas) tienen razón", afirmó.