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  • AFP

El Senado norteamericano votó el sábado a favor de comenzar formalmente el debate del proyecto de ley sobre la reforma del sistema de salud de Estados Unidos que promueve el presidente Barack Obama.

Los demócratas lograron obtener los 60 votos sobre 100 que necesitaban para iniciar los debates y proceder hacia el 30 de noviembre a la votación de la ley que, entonces sí, podrá ser aprobada con mayoría simple.

Los dos legisladores independientes del Senado se unieron a los 58 demócratas para lanzar lo que se anticipa será una larga lucha contra la oposición de 39 de los 40 republicanos. El senador republicano de Ohio George Voinovich no votó.

“El presidente se siente gratificado de que el Senado haya actuado para comenzar a considerar la legislación de reforma del seguro de salud”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

“El histórico voto de esta noche está a un paso más cerca de terminar con el abuso de compañías de seguros, conteniendo los ascendentes costos de cobertura de salud, brindando estabilidad y seguridad a quienes tienen seguro de salud, y extendiendo la cobertura de salud de calidad a quienes carecen de ella. El presidente espera un debate riguroso y productivo”, agregó el portavoz.

El texto prevé, entre otros puntos, la implementación de una alternativa pública de cobertura de salud para competir con las aseguradoras privadas. Esta cobertura cuyo costo se estima en 848,000 millones de dólares hasta 2019 debería permitir a su vez ahorrar y reducir el déficit presupuestal estadounidense de 130,000 millones de dólares en el mismo período.

La aprobación del proyecto de ley por el Senado obligaría a éste y a la Cámara de Representantes, que aprobó su propio texto sobre la reforma del sistema de cobertura médica el 7 de noviembre, a negociar un acuerdo. El Senado y la Cámara de Diputados deberán luego aprobar este acuerdo antes de someter la ley al presidente para su ratificación y promulgación.

Los republicanos se esfuerzan por prolongar la batalla para la reforma del sistema de salud hasta el año próximo, a la espera de que la perspectiva de las elecciones legislativas de mediados de mandato en noviembre de 2010 lleve a los demócratas electos en los estados conservadores a votar contra la reforma.

El líder de la minoría republicana Mitch McConnell alertó el sábado, al inicio de los debates en el Senado, contra la aprobación “de este programa extremadamente costoso en un momento en el que (...) nuestros acreedores internacionales, los chinos, nos dan lecciones sobre nuestra deuda”.

El líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, contestó que los republicanos habían decidido gastar miles de millones de dólares para financiar “una guerra innecesaria” en Irak bajo el mandato del anterior presidente, George W. Bush.

La Casa Blanca lanzó el viernes un segundo llamado a los legisladores indecisos, afirmando que la aprobación de la reforma del sistema de salud es “esencial”.

Estados Unidos es el único de los países democráticos industrializados de envergadura que no posee un seguro médico universal, con lo que deja a 36 millones de sus ciudadanos sin cobertura.

Se espera una dura batalla

Este domingo los republicanos ya trazaron su estrategia de batalla, y el líder republicano en el Congreso, Mitch McConnell, de Kentucky, advirtió a los demócratas que aún hoy queda un largo camino por delante.

“Basta mirar las recientes actividades parlamentarias en el Senado: en el Congreso anterior nos llevó cuatro semanas aprobar un proyecto de ley agrícola, siete semanas la creación del Departamento de Seguridad Interna hace algunos años, y ocho semanas un proyecto de ley de energía. El Senado no hace las cosas demasiado rápidamente”, dijo.

El próximo feriado de Acción de Gracias podrá estar marcado por un agrio debate sobre el punto central de la ley: sus costos en términos de aumentos de impuestos y gravámenes a la llamada “opción pública” sobre el sistema de salud.

Otros puntos polémicos como la financiación del aborto también podrían pasar a primer plano, en la medida que demócratas y republicanos se enfrentan sobre la mayor reorganización del sistema de salud en cuatro décadas.

Se espera que el debate en el Senado comience el 30 de noviembre, después del feriado de Acción de Gracias, y se extienda por lo menos durante tres semanas, puesto que los senadores debatan posibles cambios en la legislación.