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El tren Moscú-San Petersburgo que se descarriló el viernes por la noche dejando al menos 26 muertos fue blanco de un atentado, anunció ayer sábado el comité investigador de la fiscalía rusa, después de que se encontrasen los restos de un artefacto explosivo en el lugar.

“En el lugar del accidente del Nevsky Express (...) el equipo investigador del comité de la fiscalía rusa encontró y retiró elementos de un artefacto explosivo”, indicó el comité en un comunicado.

“No cabe duda de que estamos hablando de un atentado terrorista”, afirmó Vladimir Markin, el portavoz del comité de investigación federal ruso, citado por la agencia de noticias Interfax.

“Según un balance preliminar, al menos 26 personas murieron y más de 100 resultaron heridas”, indicó el comunicado de la fiscalía, precisando que “no podía descartarse un aumento del número de víctimas”.

Poco antes el presidente de la compañía rusa de ferrocarriles, Vladimir Yakunin, había declarado a los medios de comunicación rusos que la principal teoría sobre el origen del descarrilamiento de este tren era de un atentado.

“La principal tesis que estudian los investigadores es la de la explosión de un artefacto colocado por desconocidos. Es decir, un atentado”, declaró Yakunin a la televisión rusa desde el lugar de la catástrofe ferroviaria.

El descarrilamiento tuvo lugar el viernes en una de las líneas de tren más frecuentadas de Rusia, la que une Moscú con San Petersburgo, a 284 km de la capital, cerca de la localidad de Uglovka.

Dramático testimonio

Postrada en una cama de hospital, con la columna vertebral fracturada, Larissa Petujova relató a la AFP el atentado contra el tren Nevski Express, que une Moscú con San Petersburgo.

Su regreso de un viaje de negocios a Moscú comenzó con una agradable sorpresa: Petujova se encontró por casualidad con una amiga en el tren.

Las dos mujeres se instalaron en la plataforma, en el extremo del vagón, para conversar.

“De repente, hubo un choque. Las luces se apagaron y fuimos proyectados en todas las direcciones”, contó la pasajera.

“La puerta fue arrancada (...) fui propulsada a una esquina; otros fueron proyectados a otra esquina. El extintor, arrancado de la pared, rodaba con nosotros en todos los sentidos de la plataforma”, añadió.

Rápidamente, todo volvió a la calma. La amiga de Petujova vio luego una luz proveniente del exterior. Unos “hombres llegaron y nos sacaron del vagón; me arrastré hacia la salida y pedimos ayuda”.

“Eran personas normales y no policías, pero eran muy profesionales”, recuerda la pasajera en el hospital de la pequeña ciudad de Borovitchi, a unos kilómetros del lugar del drama.

Estaba en uno de los tres vagones, los números 12, 13 y 14, que descarrilaron tras la explosión, constató un periodista a la AFP.

26 muertos y 100 heridos

Según un balance provisional, por lo menos 26 personas murieron y cien resultaron heridas, pero el número de víctimas podría aumentar todavía puesto que hay 18 pasajeros desaparecidos.

Larissa Petujova sufre de una fractura en la columna vertebral y no sabe todavía si podrá volver a caminar: “No sé. (Los médicos) dijeron que debo seguir acostada durante dos meses”, dijo.

Desde la cama de este pequeño hospital de tres pisos, cuenta que los pasajeros indemnes pudieron irse ya.

“Me quedé porque necesitaba ayuda. Mis amigos no me abandonaron. Y la policía nos ayudó mucho”, agregó Larissa, cuyo hijo ya se puso en contacto con ella.