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  • AFP

Unasur discutirá una propuesta que prohíba a futuro la instalación de bases militares extranjeras en la región al aprobar “una nueva doctrina de seguridad” durante una cita en Quito, en la que sin embargo no logró desactivar la tensión entre Colombia y Venezuela.

“Los resultados son óptimos, tenemos un documento de consenso regional, marcamos una nueva visión y una nueva doctrina de seguridad en términos regionales”, anunció el canciller ecuatoriano, Fander Falconí, tras la reunión de nueve horas.

Por iniciativa de Venezuela, dicha doctrina se plantea analizar la prohibición a futuro de instalar bases militares extranjeras en los 12 países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), indicó a su vez el canciller venezolano Nicolás Maduro.

Pero este punto quedó para “consulta” por el rechazo de Colombia, agregó Maduro, quien aspira a que Bogotá “deje de oponerse a este planteamiento que es justo”.

En Caracas el presidente venezolano, Hugo Chávez, que acusa a Estados Unidos del golpe de Estado que sufrió en 2002, saludó el acuerdo y lamentó la oposición de Bogotá para “declarar a Sudamérica zona libre de bases militares”.

El canciller ecuatoriano destacó que las nuevas tesis son “un hecho inédito”, y apuntó que el documento consensuado por los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores prevé definir “medidas de confianza y seguridad” frente a convenios militares como el de Colombia y Estados Unidos.

Mediante ese pacto, Bogotá puso a disposición de Washington siete bases para combatir el narcotráfico y a las guerrillas izquierdistas, pero Chávez considera que es una plataforma de ataque contra su país por lo que llamó a prepararse para la guerra.

El acuerdo de Unasur contempla además “homologar los dispositivos de gasto militar y la creación de garantías” de que los acuerdos extrarregionales “no van a menoscabar la soberanía” de los países de la región, explicó Falconí.

“Hubo avances sobre todo en una cuestión que nos preocupaba mucho, que eran las garantías formales”, resaltó el canciller brasileño, Celso Amorim, agregando que “es un avance en relación con lo que teníamos antes”.

En el caso del acuerdo colombo-estadounidense, las garantías fueron certificadas por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en una carta a la Unasur, que promoverá una reunión con ella para conversar sobre el convenio.

“Por escrito pretenden entregar garantías, pero no pecamos de inocentes, sabemos que las garantías hay que ganárselas, los papeles tienen que traducirse en hechos”, afirmó Maduro sobre la misiva Clinton.

No obstante, los acuerdos logrados por los ministros, la Unasur no logró desactivar la tensión entre Colombia y Venezuela, que escaló tras la firma de la alianza militar y plantea el riesgo de un conflicto bélico.

“Las bases de Colombia seguirán siendo un problema para quienes creemos que la región debe estar libre de acuerdos extrarregionales”, afirmó el ministro ecuatoriano de Defensa, Javier Ponce.

Además, Caracas repudió la decisión de Bogotá de no enviar a sus ministros de Defensa, Gabriel Silva, y de Exteriores, Jaime Bermúdez, y delegar a una comisión técnica aduciendo que no iría a escuchar insultos.

Es un “desprecio por Unasur”, dijo Maduro, tildando de “francotirador loco” a Silva, quien el viernes temprano manifestó que por primera vez en décadas su país se tiene que preparar ante una amenaza externa, aludiendo a Venezuela.

Silva también expresó que el convenio con Estados Unidos se fundamenta en la cooperación contra el crimen, a diferencia de acuerdos como los de Venezuela con Irán o Rusia, que trajeron a la región “equipos bélicos que nunca han estado aquí y sólo tienen destino ofensivo”.