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  • AFP

Gobiernos iberoamericanos que rechazaron como ilegítimas las elecciones hondureñas, entre ellos Brasil, España y El Salvador, se declararon dispuestos a evaluar los gestos e iniciativas del ganador, Porfirio Lobo, para restaurar la democracia en su país.

La primera jornada de trabajos de la XIX cumbre en Estoril, balneario a 25 km al oeste de Lisboa, estuvo dominada por los debates, todos a puertas cerradas, en torno a los comicios de ayer en Honduras.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, que dio un fuerte apoyo a Zelaya y lo mantiene alojado en su embajada en Tegucigalpa, declaró que su gobierno "no reconoce las elecciones como un intento de blanqueamiento de un golpe de Estado", según su asesor Marco Aurelio Garcia.

Este indicó que va a ser de "gran importancia" la actitud que Lobo adopte en los próximos días, "si va a considerar a la OEA como un interlocutor legítimo, cosa que el presidente de facto Roberto Micheletti nunca hizo". "Este conjunto de señales y gestos va a permitir evaluar y decidir cuáles serán los próximos pasos", afirmó Garcia, que dijo que Brasil quiere que "este asunto sea tratado por la OEA", de la que Honduras fue suspendida tras el golpe. Lobo tendrá que "hacer gestos muy poderosos para contrarrestar a las elecciones ilegítimas", subrayó.

España declaró a su vez que "no reconoce las elecciones, pero tampoco las ignora". El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, declaró que "es necesario llegar a un gran acuerdo nacional que debería contar con un gran consenso latinoamericano, centroamericano y europeo".

El presidente izquierdista de El Salvador, Mauricio Funes, hizo votos para que "la nueva situación creada en ese país conduzca a un proceso de diálogo nacional que concluya a la brevedad posible en el restablecimiento de la democracia y del orden constitucional". "Ese es el desafío que tiene por delante el candidato que resulte electo para que la comunidad internacional y de modo especial los países de Iberoamérica podamos normalizar relaciones con Honduras", declaró Funes.

Argentina, Chile, Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y Guatemala también rechazan las elecciones hondureñas, mientras que Costa Rica, Colombia y Panamá reconocieron al nuevo gobierno. Ocho presidentes latinoamericanos -los de Venezuela, Cuba, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Nicaragua, Guatemala y Hondura- no asisten a la cumbre aduciendo diferentes motivos, y algunas de estas ausencias reflejan la polarización de la región.

Portugal, encargado de negociar una declaración de la cumbre sobre Honduras, se mostró escéptico al respecto. "Si fuese posible que haya una declaración en la cumbre iberoamericana que contribuya a dar un desarrollo a este proceso en el plano político, muy bien. Si no es posible, no vale la pena", aseveró el canciller portugués Luis Amado.

Garcia indicó que esa declaración dejará varios aspectos por fuera, pero que hay puntos en que todos están de acuerdo, como el rechazo al golpe de Estado de junio, y muchos países consideran a las elecciones como viciadas. Precisó que si no llega a haber consenso, entonces la presidencia portuguesa emitirá un pronunciamiento sobre la crisis hondureña.

El congreso hondureño, en el que Lobo cuenta con una importante bancada, debe decidir sobre la reposición de Zelaya el 2 de diciembre. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, informó que el 4 de diciembre el Consejo Permanente realizará una sesión exclusivamente sobre Honduras.

La cumbre concluirá mañana con la aprobación de la Declaración de Estoril, que lanzará el proyecto "Iberoamérica Innova", promovido por Brasil, España y Portugal, para impulsar proyectos de innovación en el sector empresarial.