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  • AFP

Barack Obama ordenó aplicar su nueva estrategia en Afganistán sin dar a conocer antes, como estaba previsto, la que podría ser una de las decisiones más arriesgadas de su gobierno: el probable envío de miles de soldados estadounidenses suplementarios a una guerra mortífera.

Desde ayer el presidente Obama "comunicó su resolución definitiva en la oficina oval en lo que respecta a la estrategia y dio sus órdenes para la puesta en marcha de la estrategia", señaló su portavoz, Robert Gibbs.

Hoy se mantenía en contacto a través de videoconferencia o por teléfono con líderes mundiales como el primer ministro británico, Gordon Brown, los presidentes francés y ruso, Nicolás Sarkozy y Dmitri Medvedev, sin comunicarles no obstante la cifra exacta de los refuerzos, según Gibbs.

Obama hará pública su trascendente decisión mañana a las 20H00 (01H00 GMT del miércoles) ante los alumnos de West Point, la más prestigiosa escuela militar estadounidense. Allí es probable que anuncie el envío de 30.000 soldados más, según los cálculos más citados. También puede llamar a los aliados de Estados Unidos -reticentes a hacerlo- a que también envíen más refuerzos.

Y de paso explicarles a los estadounidenses, cada vez más reacios frente a la guerra en Afganistán -la más larga de la historia estadounidense después de Vietnam- cómo hará para que el despliegue no termine empantanando a las tropas estadounidenses.

Ya había cerca de 35.000 soldados estadounidenses en Agfanistán cuando Obama asumió sus funciones, ahora suman aproximadamente 68.000 después de un primer aumento de efectivos en febrero. Si despliega 30.000 hombres más, el contingente se habrá triplicado bajo su mandato. Se trata probablemente de la decisión más difícil de su gobierno. Aunque Obama heredó esta guerra, será en lo sucesivo su problema y, según el experto en ciencias políticas Peter Woolley, "hay mucho más que perder que ganar". "Para una salida que sea favorable para los estadounidenses en Afganistán, serán necesario años... e incluso no es evidente que vaya a ser favorable; esto no tendrá nada que ver con la conquista de Alemania de 1945", agregó.

Pero si la solución no le favorece, el nombre de Obama, quien hizo de Afganistán "una guerra necesaria" después de años de descuido en favor de Irak, será asociado con este fracaso. Obama se estuvo poniendo de acuerdo durante tres meses con sus generales, ministros y consejeros. Ayer hizo sus últimas consultas antes de informarles sobre su decisión. Antes de su discurso mañana, también hablará con dos actores esenciales en la aplicación de su estrategia: los presidentes afgano, Hamid Karzai, y paquistaní, Asif Ali Zardari.

Simultáneamente seguían las intensas consultas en el Congreso. Con los legisladores, incluidos los demócratas, Obama enfrenta el escepticismo cada vez mayoritario de los estadounidenses frente a la necesidad de una guerra, que lejos de acabarse después de más de ocho años, conoció en 2009 su período más mortífero para los soldados y los habitantes afganos.