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Miles de activistas contra el cambio climático convergerán la semana próxima en Copenhague en trenes especiales y con sus celulares y aparatos tecnológicos bajo el brazo, para hacerse oír en la Cumbre sobre el clima de la capital danesa, que teme desbordes. Internet y los teléfonos móviles son los instrumentos cruciales para movilizar a la opinión y a los activistas, en vísperas de la cumbre del 7 al 18 de diciembre de Copenhague, la cita sobre el clima más importante desde la firma del Protocolo de Kioto en 1997.

Militantes ecologistas, activistas y grupos alternativos, algunos de ellos radicales -que temen que la cita de Copenhague quede en sólo palabras, como ha ocurrido en tantas Conferencias de la ONU- están planificando actos y vigilias con velas, pero también protestas, para presionar a los líderes mundiales. "¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Queremos compartir recursos, o queremos levantar muros para protegernos? Estos son los temas que están haciendo que la gente se movilice" en torno a Copenhague, afirmó Anne Bringault, de la sección francesa de Amigos de la Tierra.

Mientras la capital danesa se prepara a recibir a unos 30.000 delegados y visitantes, los activistas organizan acciones y movilizaciones, que empiezan el sábado en varias ciudades con una "flash mob", esas movilizaciones que se convocan a último minuto, a través de correos electrónicos y celulares. La mayoría de las manifestaciones tienen en general un toque festivo, como las de la asociación ecologista Greenpeace, cuyos militantes irrumpieron en las tribunas de la cámara de diputados francesa o se suben a los techos de edificios emblemáticos.

Pero las asociaciones ecologistas y las ONG temen que puedan producirse desórdenes públicos, durante las manifestaciones previstas al margen de la cumbre oficial. Grupúsculos anticapitalistas o anarquistas, reagrupados en los Black Blocks -como los que protogonizaron desórdenes en Estrasburgo en la cumbre de la OTAN de abril pasado- están también preparándose a para viajar Copenhague, indicaron.

Bajo la consigna "¡Reclamemos el poder!", la rama alemana del grupo Acción para la Justicia climática prevé interrumpir la conferencia de la ONU el 16 de diciembre, irrumpiendo en el Centro Bela donde se desarrollarán las negociaciones.

La policía danesa, que tendrá que garantizar la seguridad de un centenar de jefes de Estado, ha rehusado precisar el número de los agentes movilizados, pero ha puesto todas sus fuerzas en pie de guerra. Las policías europeas también están vigilantes, como demostró la detención para interrogaciones de militantes ecologistas en el sur de Inglaterra, que fue denunciada por los responsables británicos del Campo por el Clima, un foro alternativo que se celebrará cerca de la estación central de Copenhague.

Las organizaciones de la sociedad civil esperan sin embargo hacer oír sus voces en calma. "No aticemos el miedeo a los desórdenes", pidió Anne Bringault. "Nos nos centremos demasiado en las historias sobre la seguridad" en vez de centrarnos en el combate contra el calentamiento de la tierra, dijo.

Los militantes formarán el 12 de diciembre una "marea azul", como millares de "gotas de agua", y el domingo serán las comunidades religiosas que tomarán el relevo, tañendo las campanas de las iglesias. ¿Por quién doblan las campanas? Esta vez, en Copenhague, será por el clima.