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  • AFP

Al menos 43 personas murieron hoy en Pakistán en tres atentados, uno en la entrada de un tribunal de Peshawar y otros dos en un mercado repleto de gente en Lahore, en una nueva jornada de la sangrienta campaña de atentados de los talibanes vinculados a Al Qaida. Dos bombas estallaron a unos 30 segundos de intervalo en un mercado muy frecuentado de Lahore, una delante de un banco y la otra a unos 30 metros, frente a una comisaría, afirmó Mohammad Jalid, oficial de policía de esta ciudad de 8 millones de habitantes.

"Hemos transportado los cadáveres de 33 personas y 95 heridos a los diferentes hospitales de la ciudad", declaró el doctor Rizwan Naseer, director general de primeros auxilios, al informar sobre las explosiones de Lahore.

El balance de los atentados en el mercado Moon, uno de los más frecuentados de la ciudad, podría ser más grave pues estaba "repleto" de gente en el momento de las explosiones, señaló Muhammad Pervez Rathore, jefe de policía de Lahore. Las cadenas de televisión mostraban imágenes de negocios y restaurantes devorados por las llamas, que los bomberos intentaban apagar.

Por la mañana, un kamikaze había intentado forzar la entrada de un tribunal de Peshawar, pero al ser impedido por los policías de guardia, hizo estallar la bomba que llevaba consigo, matando al menos a 10 personas, declaró Bashir Bilor, ministro sin cartera de la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP). Al menos 44 personas resultaron heridas en la explosión de Peshawar, capital de la Provincia de la Frontera Noroeste, agregó.

Los ataques no fueron reivindicados, pero la gran mayoría de los atentados que han matado a más de 2.600 personas en menos de dos años fueron perpetrados por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), vinculado a Al Qaida, o por grupos aliados. El ritmo de los ataques, en su mayoría atentados suicidas, se intensificó en el último mes y medio, desde que el ejército paquistaní lanzó una ofensiva en el distrito tribal de Waziristán del Sur, noroeste de Pakistán, fronterizo con Afganistán y principal bastión del TTP.

El viernes pasado, cuatro asaltantes entraron disparando en una mezquita de un barrio militar de la ciudad de Rawalpindi, suburbio de Islamabad, e hicieron estallar las bombas que llevaban encima, matando a 36 personas, entre ellas 17 niños, que participaban en la gran oración.

El TTP, a tono con Al Qaida, había decretado en el verano boreal de 2007 la Jihad, la "guerra santa", contra el gobierno y las fuerzas armadas paquistaníes acusados de haberse aliado a Estados Unidos desde fines del 2001 en la "guerra contra el terrorismo". Desde ese momento, las zonas tribales del noroeste se convirtieron en el principal santuario de Al Qaida y una importante retaguardia de los talibanes afganos que combaten a las tropas extranjeras en Afganistán.

Desde la llegada a la presidencia de Barack Obama, Estados Unidos aumentó su presión sobre el gobierno y las fuerzas armadas paquistaníes para que combatan no sólo a los talibanes autóctonos sino también a los talibanes afganos y a los combatientes de Al Qaida. En los últimos meses, Estados Unidos también intensificó, desde el territorio afgano, los tiros de misiles por aviones sin pilotos de la CIA contra los talibanes afganos y dirigentes de Al Qaida en las zonas tribales de Pakistán.