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  • AFP

El gobierno colombiano anunció ayer sábado que reforzará su presencia militar en la frontera con Venezuela con la construcción de una nueva base y la “activación” de varios batallones aéreos en otros puntos fronterizos , anunciaron las autoridades.

El comandante del Ejército, general Óscar González, anunció la activación de seis batallones de aviación, dos de ellos en la frontera con Venezuela, nación con la que su país vive una crisis diplomática debido a un convenio militar suscrito entre Bogotá y Washington.

“Hemos recibido equipos estratégicos y aeronaves para la defensa y la seguridad de la patria, con las cuales estamos mejorando la capacidad de reacción del Ejército (...) Estas nuevas unidades contarán con una flota moderna dotada con equipos de alta tecnología”, dijo González a periodistas.

Según el oficial, dos de los nuevos batallones quedarán ubicado en la Guajira y en Arauca, ambos departamentos fronterizos con Venezuela. Los cuatro restantes estarán en Guaviare (sur), y las actuales bases de Larandia, en el Caquetá (sur) y el fuerte militar de Tolemaida (centro).

Estas dos últimas bases militares colombianas hacen parte del grupo de al menos siete tropas estadounidenses que podrán usar en el marco de un polémico convenio suscrito entre Bogotá y Washington el pasado 30 de octubre y que generó el rechazo de varias naciones.

“Estas unidades brindarán mayor cubrimiento en comando y control, en direccionamiento estratégico y en apoyo directo a las operaciones en todo el territorio. De tal suerte que vamos a mejorar nuestra eficiencia en el combate y con ella la tranquilidad para el pueblo colombiano”, dijo el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla.

Base en la Guajira

Entretanto, el viernes, el ministro de Defensa, Gabriel Silva, aseguró que una nueva base será construida en la península de la Guajira, en el extremo norte del país, cerca del municipio de Nazaret, desde donde hizo el anuncio en un recorrido que realizó la tarde del viernes.

“El objetivo es tener una base que permita albergar entre 800 y 1.000 hombres, que además sea un centro de atención integral para la comunidad (indígena) Wayúu, porque en este punto de la Guajira converge esta comunidad y es además un punto estratégico desde la perspectiva de la defensa”, dijo.

Silva dijo que la base será financiada con recursos de un impuesto al patrimonio que se cobra a colombianos cuyo capital es superior a 1,5 millones de dólares aunque no precisó la fecha de construcción. “Es una vieja aspiración de las Fuerzas Militares de tener presencia digna y suficiente aquí”, dijo.

Crece tensión

La tensión entre Colombia y Venezuela escaló tras la firma del acuerdo militar entre Bogotá y Washington al punto que el presidente Hugo Chávez llamó a los militares y al pueblo venezolano a “prepararse para la guerra”, aunque negó estar propiciando un conflicto armado con su vecino.

Bogotá denunció entonces ante el Consejo de Seguridad de la ONU y al seno de la OEA esas “amenazas” de “usar la fuerza” en su contra.

Chávez insiste en que el acuerdo configura una plataforma de ataque a Venezuela por parte de Estados Unidos -al que culpa del golpe de Estado que sufrió en 2002- y una estrategia para recuperar su hegemonía en la región.

El miércoles, las guerrillas colombianas FARC y ELN anunciaron que sus máximos dirigentes pactaron cesar una confrontación entre ellas en algunas regiones del país y lograron la “unidad” en contra de la instalación de bases militares estadounidenses en el país y las políticas de Álvaro Uribe.

Ese día, el ministro Silva aseguró que al menos 15 líderes rebeldes de ambas guerrillas se encuentran en territorio venezolano y sugirió que están allí bajo la anuencia del gobierno de Chávez, lo que fue rechazado por el vicepresidente de ese país, Ramón Carrizalez, que lo calificó de “francotirador”.