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  • AFP

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, señaló hoy a la guerrilla FARC como responsable del secuestro del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, el más grave ocurrido en sus siete años de gobierno, y ordenó a las fuerzas militares su rescate.

"He pedido a las Fuerzas Armadas que hagan todos los esfuerzos para rescatar al gobernador del Caquetá y a los otros secuestrados que quedan en poder de estos bandidos", manifestó el mandatario. "Hay que hacer todo el esfuerzo" militar y policial "para el rescate", precisó. "No podemos seguir pendientes de los caprichos de los terroristas", agregó.

Uribe atribuyó a la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el secuestro de Cuéllar, a quien un grupo de hombres armados sacó a la fuerza de su vivienda en Florencia, capital de Caquetá, tras atacarla con explosivos la anoche. En el hecho, los atacantes mataron a un policía e hirieron a otros dos del grupo que custodiaba al gobernador, quien se encontraba amenazado, informó el secretario de gobierno del departamento, Edilberto Ramón Endo.

Por su parte, los familiares de 24 policías y militares que permanecen en poder de las FARC le pidieron al mandatario que reconsidere la orden de un rescate militar ante el riesgo para las víctimas. "Nos permitimos solicitar con todo comedimiento, se sirvan el Gobierno y su consejo de ministros, reconsiderar con sentido humano esa decisión que apresurada, puede tener consecuencias fatales, mientras que mesuradamente puede traer soluciones favorables y plausibles", expresaron los familiares en una carta.

El último secuestro de un mandatario regional en Colombia ocurrió en abril de 2002, cuando FARC tomó como rehén al gobernador del departamento de Antioquia, Guillermo Gaviria, muerto durante un fallido rescate en 2003. Se trata, además, del primer secuestro de un funcionario de alto rango desde que Uribe asumió en agosto de 2002 y lanzó su política de "seguridad democrática", que privilegia la acción militar para derrotar a las guerrillas.

Este es el quinto secuestro que Cuéllar -que hoy cumplie 69 años- padece en su vida. Los cuatro anteriores ocurrieron antes de que llegara a la gobernación. El funcionario es un reconocido ganadero en ese extenso y selvático departamento, indicó su esposa, Imelda Galindo. Llorando, la mujer pidió a los secuestradores que no maten a su esposo, que según contó a los periodistas fue sacado en pijama y descalzo. "Él ya estaba acostado cuando escuchamos la explosión. Me dijo que me tirara al piso", narró Galindo, señalando que dos hombres lo sacaron a rastras de la habitación.

El gobierno ofreció una recompensa equivalente a medio millón de dólares por información que permita dar con Cuéllar y nombró en su reemplazo temporal a Olga Patricia Vega, que se desempeñaba como secretaria general de la gobernación. El ministro de Defensa, Gabriel Silva, que viajó a la capital de Caquetá para coordinar los operativos militares en pos del gobernador, dijo a periodistas que que "por informaciones de inteligencia" sabían "que se pretendía una acción terrorista en Florencia".

Entre tanto, las autoridades informaron que en un lejano paraje rural encontraron quemada la camioneta en la que los secuestradores escaparon con el gobernador, que según su esposa tiene un problema en la pierna izquierda que le dificulta caminar.

FARC, con entre 6.000 y 10.000 combatientes, lleva 45 años de sangrienta lucha armada, y actualmente mantiene en su poder a 24 militares y policías. En abril anunció que liberaría unilateralmente a dos de ellos, por pedido un grupo civil que lidera la senadora opositora Piedad Córdoba, a quien anunciaron que los entregarán.

Sin embargo, hasta ahora la entrega de los dos militares no se ha concretado por el forcejeo de condiciones entre el gobierno y FARC. Córdoba expresó hoy en un comunicado su esperanza de que "no se continúe truncando el proceso de liberación". La guerrilla propone canjear a los otros 22 uniformados por unos 500 rebeldes presos.