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  • AFP

Miles de hondureños marcharon hoy en la capital para condenar el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya en junio de 2009 y exigir al Congreso que el país se mantenga en el ALBA.

La marcha, en la que participaron unas 15.000 personas, según dirigentes del Frente de Resistencia contra el Golpe, recorrió unos siete kilómetros desde la Universidad Politécnica hasta el Congreso, en el corazón de la ciudad, que estaba custodiado por unos cien policías y soldados.

"Mel, amigo, el pueblo está contigo", corearon los manifestantes durante la caminata bajo un agobiante sol, en la que participaron campesinos, amas de casa, obreros, políticos, estudiantes y profesionales.

"Esta marcha ha sido un éxito, por ser la primera del presente año", afirmó Juan Barahona, coordinador nacional del Frente, que desde el golpe del 28 de junio ha marchado en reiteradas ocasiones contra el régimen de facto de Roberto Micheletti.

Micheletti envió recientemente al Congreso un proyecto de ley para retirar al país del ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas creada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, bloque al que Honduras adhirió en 2008 por decisión de Zelaya.

"El ALBA es un proyecto que ha beneficiado a los sectores más pobres de la sociedad hondureña, por lo que pedimos a los diputados que no excluyan a Honduras de esa iniciativa", declaró Barahona en su discurso frente al Congreso.

A través del ALBA, Venezuela donó a Honduras 100 tractores y financiamiento para los campesinos. "Nosotros vinimos a exigir la libertad de nuestro presidente Zelaya", declaró el político liberal Carlos Reina, uno de los cercanos colaboradores del mandatario depuesto durante su gobierno iniciado en marzo de 2006. "El debe salir para que esté al lado de su pueblo", puntualizó Reina.

Zelaya fue expulsado a Costa Rica el día del golpe y está refugiado en la embajada brasileña en Tegucigalpa, tras regresar de forma subrepticia el 21 de septiembre. El régimen de facto afirma que el ALBA sirvió para que Chávez interviniera en asuntos internos de Honduras a través de Zelaya, un político liberal que dio un giro a la izquierda durante su gobierno.