•   SAN JOSÉ  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El ciudadano estonio, Harry Mannil, acusado por los cazadores de nazis de haber participado en el asesinato de un centenar de personas durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), falleció ayer en Costa Rica a los 89 años, informaron hoy fuentes oficiales en el país báltico.

Mannil murió en San José, la capital de Costa Rica, anunció en un comunicado el alcalde de la capital estonia Tallín, Edgar Savissar, que le rindió homenaje, al presentarlo como "un extraordinario hombre de negocios estonio expatriado". En una declaración difundida horas después, Savissar, junto a otras diez personalidades estonias, entre ellas el ex presidente Arnold Ruutel, aseguraron que Mannil había sido víctima de "una cacería de brujas internacional" y que no había pruebas de su implicación en asesinatos llevados a cabo por los nazis.

El fallecido, padrino de la hija del alcalde de Tallín, figuraba en la lista del Centro Simon Wiesenthal, una organización judía basada en Los Angeles que busca los criminales nazis por el mundo. Según esta organización, Mannil habría trabajado para las fuerzas de seguridad alemanas de septiembre de 1941 a septiembre de 1942, durante la ocupación de Estonia por los nazis.

Descartan implicación en asesinatos
El Centro Simon Wiesenthal lo acusa de estar implicado en la muerte de un centenar de civiles, la mayoría judíos, pero una investigación estonia concluyó que sólo participó en los interrogatorios. Dicha organización judía rechazó en 2005 la decisión de los fiscales estonios de archivar una investigación abierta cinco años antes, tras no hallar pruebas de la implicación de Mannil en los asesinatos de los nazis.

Mannil abandonó su país en 1943 rumbo a Finlandia, justo antes de que los soviéticos ocuparan Estonia. Al final de la Segunda Guerra Mundial, se refugió en América Latina, donde pasó cinco décadas en Venezuela, antes de instalarse en Costa Rica. En 1994, el Centro Simon Wiesenthal lo incluyó en su lista, por lo que le quedó prohibido viajar a Estados Unidos.

Durante su exilio, Mannil se convirtió en un rico hombre de negocios y en un coleccionista de arte. Tras la independencia de Estonia, ha sido nombrado consejero para el comercio exterior del nuevo gobierno. En 1990, regresó por primera vez a su país, invitado por el dirigente soviético local, Vaino Valjas, que lo había conocido cuando había sido embajador de la URSS en Venezuela.

La historia de Estonia durante la Segunda Guerra Mundial sigue siendo causa de polémicas. Parte de la población consideraba entonces a los nazis como un mal menor, después que los militares alemanes echaran del país a las tropas soviéticas que ocuparon este pequeño país en 1940 y que deportaron a miles de estonios que fallecieron.

La misma situación volvió a producirse tras la vuelta de las tropas rusas al final de la guerra. Pero los nazis también impusieron su propio terror en Estonia.

Antes de la guerra, la población judía se elevaba a cerca de 4.400 personas. Muchos huyeron antes de la llegada de los nazis, pero los 1.100 que se quedaron murieron en los campos de exterminación. Los nazis también enviaron a sus campos de Estonia a 10.000 judíos arrestados en otros países ocupados. La gran mayoría murió.

Los militares soviéticos echaron a los nazis en 1944. Estonia se convirtió entonces en una república soviética hasta la caída de la URSS en 1991.