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  • AFP

Los socorristas trabajaban a contrarreloj en Haití para encontrar supervivientes entre los escombros donde yacen miles de muertos, mientras los aviones cargados de ayuda humanitaria arribaban de todo el mundo a la isla asolada.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció hoy la llegada a Haití de efectivos de la 82 División Aerotransportada, mientras una unidad de Marines, un portaaviones y un buque hospital de la Marina están en camino. Un portavoz del ejército estadounidense aseguró que los primeros miembros de una brigada de 3.500 soldados comenzaron a llegar a Haití.

Obama prometió a los haitianos que "no serán abandonados", al ofrecer 100 millones de dólares en ayuda y todo el poder de su país al servicio de Haití. "Al pueblo de Haití, le decimos con claridad y convicción, no serán abandonados, no serán olvidados", afirmó Obama. El mandatario ofreció "todos los elementos de nuestra capacidad nacional, nuestra diplomacia, y la asistencia al desarrollo, el poder de nuestras fuerzas armadas y lo más importante, la compasión de nuestro país".

Tras el peor terremoto en 200 años, a los haitianos les falta todo. "Algunos mueren de frío, de deshidratación o de heridas que podrían ser curadas fácilmente", informó en Nueva York el ex presidente estadounidense Bill Clinton, enviado especial de la ONU para Haití. Según Clinton, en los próximos 10 o 15 días los servicios de socorro deberán concentrarse en atender necesidades básicas como víveres, abrigo y primeros auxilios.

El primer ministro británico Gordon Brown calificó hoy de "tragedia inimaginable" el devastador terremoto de Haití, al que su gobierno destinará una ayuda de 10 millones de dólares. "Las últimas 24 horas han sido realmente horrorosas para la población de Haití", declaró Brown. "Es una tragedia inimaginable". "Donde los hombres, mujeres y niños están sufriendo los mayores problemas, ese lugar debe convertirse en el centro de la atención mundial", agregó instando a todo el mundo a movilizarse tras una reunión en Downing Street con su homólogo irlandés Brian Cowen.

Brown urgió a sus compatriotas a responder en la medida de lo posible a la petición de fondos del Comité de Emergencia para Desastres (DEC por sus siglas en inglés), una organización que reúne a las principales ONG establecidas en el Reino Unido, como la Cruz Roja británica u Oxfam.

Poco antes, su ministro de Desarrollo Internacional, Douglas Alexander, anunció que el gobierno donará 6,15 millones de libras (10 millones de dólares, 7 millones de euros) "para contribuir a acelerar la ayuda humanitaria" en el país más pobre de América. "Está claro que nos enfrentamos a una grave crisis humanitaria. Haití necesita ayuda y la necesita ahora", afirmó Alexander cuando el terremoto que sacudió Haití en la tarde del martes.

Un equipo de 71 socorristas británicos con perros adiestrados y unas 10 toneladas de material llegó hoy a Haití para ayudar en las tareas de búsqueda de supervivientes entre los escombros. El gobierno británico también envió a otros cuatro expertos para evaluar las necesidades humanitarias.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional, FMI, suministrará inmediatamente otros 100 millones de dólares en ayuda de urgencia a Haití, anunció hoy el director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn. "Más tarde vamos a tener que pensar probablemente en algo mayor; todos estamos conmocionados de ver cómo año tras año, un problema tras otro, hacen que en esta isla, uno de los países más pobres en el mundo, esté bajo la amenaza de la catástrofe", informó Strauss-Kahn.

El Banco Mundial se comprometió a entregar 100 millones de dólares suplementarios para Haití y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) debe hacer algo similar.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) enviará hoy 40 toneladas de medicinas y material médico a Haití para socorrer a las miles de personas heridas. Las 40 toneladas listas para partir en un avión de transporte incluyen en particular "botiquines especializados, habitualmente utilizados para atender heridos durante conflictos así como botiquines de base que permiten la atención a 10.000 personas durante tres meses", precisó el portavoz, Florian Westphal.

De su lado el presidente francés Nicolas Sarkozy pidió que Estados Unidos, Brasil, Canadá, además de Francia, convoquen una "gran conferencia" para la reconstrucción y el desarrollo de Haití. Sarkozy anunció el envío de dos buques militares, uno de ellos dotado de equipamiento quirúrgico. La Defensa Civil francesa despachó a Haití un hospital de campaña y unas 60 enfermeras para completar los destacamentos ya instalados.

La Comisión Europea anunció una ayuda económica inmediata de tres millones de euros (4,3 millones de dólares). Además, los ministros de Desarrollo de la UE se reunirán el lunes para examinar la forma de ayudar a Haití.

El ministerio ruso de Situaciones de Emergencia despachó un avión Il-76 con 20 médicos a bordo. Otros aviones rusos, cargados de ayuda y en especial un hospital de campaña, deben partir en las próximas horas hacia Haití.

Puerto Príncipe: gigantesco cementerio
La capital de Haití se transformó en un gigantesco cementerio. Cientos de miles de personas pasaron su segunda noche a la intemperie, sin agua ni luz a causa del terremoto de 7.0 grados que arrasó el martes la mayor ciudad del país más pobre de América.

Decenas de miles se instalaron en Campo de Marte, una de las principales calles de Puerto Príncipe, que se transformó en un enorme campo de refugiados. Justo frente a esa multitud de desamparados, edificios estatales arrasados, como el Palacio Presidencial y varios ministerios, parecían reflejar la impotencia de las instituciones haitianas.

Miles de personas en pánico trataron de refugiarse en Petion-ville, un suburbio de Puerto Príncipe, tras el rumor del arribo de un tsunami. "Algunas personas sintieron fuertes vibraciones. De pronto hizo mucho frío y decían que el agua subía", manifestó una mujer que se dirigía a Petion-ville. Sin embargo ningún elemento concreto permitía confirmar una subida de las aguas. "Algunos propagan esos rumores fantasiosos para facilitar el saqueo de casas", señaló la directora de un hotel que pidió no ser identificada.

El derrumbe de plantas eléctricas sumió a Puerto Príncipe en una oscuridad total. Las comunicaciones, de por sí precarias, están totalmente cortadas. El envío de heridos a centros hospitalarios es casi imposible debido a que las calles están intransitables.

El primer ministro Jean Max Bellerive estimó en más de 100.000 la cantidad de fallecidos. Los cadáveres rescatados quedan en el suelo cubiertos con telas, en tanto los sobrevivientes rondan como perdidos. Muchos buscan parientes o comida y otros escarban con sus manos en busca de personas sepultadas. En la desolada Puerto Príncipe no aparecen ambulancias, bomberos o máquinas excavadoras.