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El primer ministro norirlandés Peter Robinson y su esposa Iris, protagonistas de un escándalo político-sexual, llevaban un lujoso tren de vida que contrastaba con la tradición de austeridad en Belfast, por lo que su caída es todavía más espectacular.

Iris Robinson, protestante y puritana, afirmó la semana pasada que Dios le ha perdonado por su relación extramarital con un joven de 19 años que provocó un escándalo que obligó a su esposo a retirarse temporalmente del cargo. Pero en Irlanda del Norte la gente no se muestra tan compasiva.

Sobre todo que el primer ministro, que clama su inocencia, es sospechoso de no haber declarado a las autoridades las presuntas malversaciones de su esposa en beneficio del joven Kirk McCambley.

Iris Robinson, hoy de 60 años, presuntamente logró que dos promotores invirtieran 50,000 libras (55,000 euros, 80,000 dólares) para ayudar a su joven amante a abrir un café en 2008.

Los Robinson, que se casaron en 1970, eran ambos diputados del parlamento británico y de la asamblea regional norirlandesa, y cuando Peter fue nombrado jefe de gobierno de la provincia en junio de 2008, confirmaron su estatus de “Primera pareja”.

Iris Robinson inició formalmente este miércoles los trámites para renunciar a su escaño en el parlamento británico, tal como lo había adelantado hace unos días. Su partido dejó entender que también podría dimitir de la asamblea regional.