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  • AFP

Con 36 muertes confirmadas este jueves y cerca de 200 desaparecidos entre los miembros de su representación, el sismo de Haití representa para Naciones Unidas una de las peores tragedias de su historia. "Cuatro policías, 19 militares y 13 civiles fallecieron", declaró hoy el portavoz de la Misión de Naciones Unidas (Minustah) en Puerto Príncipe, David Wimhurst, en una video conferencia desde Puerto Príncipe en comunicación con la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

El portavoz, que se encontraba en el tercer piso del edificio que albergaba a la Minustah, que resistió al temblor, no precisó si los 13 civiles eran expatriados o haitianos. El balance anterior anunciaba 22 muertos entre el personal expatriado y la desaparición de unas 150 personas. El número de desaparecidos aumentó: según Wimhurst se trata de 160 civiles, 10 militares y 18 policías de los cuales no hay noticias. Por otra parte, se contabilizan 73 heridos, añadió el portavoz.

La mayoría de los desaparecidos siguen enterrados bajo los escombros del Christopher Hotel, que albergaba a la Minustah, y en otros edificios de la ONU afectados por el terremoto.

Según un documento de la ONU, los cuatro policías fallecidos eran un burkinés, un argentino y dos nigerianos. La muerte del jefe de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), Hedi Annabi, anunciada ayer por el presidente haitiano, René Préval, sigue sin estar confirmada por la ONU.

Está previsto que Edmond Mulet, adjunto del jefe del servicio de mantenimiento de la paz en la ONU y ex jefe de la misión en Haití, llegue esta tarde a Puerto Príncipe para asumir temporalmente el mando de la Minustah.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció desde Nueva York que uno de los miembros de la misión, de nacionalidad estonia, había sido rescatado hoy de los escombros. "Le dieron agua con un tubo, lograron sacarlo de los escombros y fue enviado al hospital argentino, es un pequeño milagro, esperamos tener pronto buenas noticias de él", declaró Ban.

Se trata de una de las peores tragedias que sufre la ONU, superando el balance de muertos del atentado contra la sede de la organización en Bagdad. El ataque suicida del 19 de agosto del 2003 en la capital iraquí causó la muerte de 22 personas, entre las cuales el enviado especial Sergio Vieria de Mello.