•   SANTIAGO /AFP  |
  •  |
  •  |
  • END

El oficialista Eduardo Frei y el derechista Sebastián Piñera cerraron ayer jueves sus campañas para la elección presidencial del domingo en Chile, peleando voto a voto y con una incertidumbre acentuada tras un sondeo el miércoles que los ubica en situación de empate técnico.

A tres días de la elección, reina en el país un clima de incertidumbre luego de que una encuesta de la consultora Mori revelara que la hasta ahora cómoda ventaja de Piñera se había reducido a apenas 1,8% (50,9 contra 49,1% de Frei).

En la primera vuelta Frei perdió por casi 15 puntos contra Piñera, y las encuestas posteriores mostraron diferencias que fueron bajando hasta ese empate técnico registrado por Mori.

Adicionalmente el candidato disidente Marco Enríquez Ominami, un político revelación que en la primera vuelta obtuvo 20% de los votos, dio su apoyo a Frei, lo que a tan pocos días de la elección y con una diferencia tan estrecha genera una complicación más para Piñera.

Frei, un ex presidente de 67 años poco carismático, llega al último día de campaña impulsado por la adhesión de Enríquez, pero sobre todo por un apoyo expreso y permanente de la presidenta Michelle Bachelet, que con su más de 80% de popularidad se la ha jugado toda en su favor.

Este jueves Bachelet, en una entrevista a la radio Cooperativa, dijo que votará por Frei por considerarlo una persona “honesta” que cuando fue presidente en 1994 separó negocios y política. Un claro mensaje contra Piñera, un multimillonario con intereses en varios sectores de la economía chilena.

Frei “tenía una gran cantidad de negocios y separó los negocios, resolvió ese tema en su momento y no después de ser electo; resolvió esta contradicción que puede, incluso, limitar el necesario pensamiento en el interés público que un presidente tiene si no se separan negocios y política”, dijo Bachelet.

Piñera, de 60 años, dejó varios de sus negocios en fideicomiso el año pasado cuando se lanzó como candidato, pero está esperando que pasen las elecciones para saber si se desprende de acciones de otras empresas, particularmente las de la aerolínea LAN.

La declaración de Bachelet generó una enérgica protesta de Rodrigo Hinzpeter, coordinador de la campaña de Piñera.

“Creo que empujones de último minuto sólo tienden a dañar nuestra convivencia. Me parece que es un acto inapropiado, probablemente de intervención electoral”, afirmó Hinzpeter sobre las palabras de Bachelet.

“A pocos días de una elección, un presidente tiene que cuidar la democracia y no hacer intervención”, agregó.

Eso a su vez produjo una reacción de la vocera del Ejecutivo, Pilar Armanet, quien señaló que “la presidenta de la República, como todas las autoridades políticas, tiene derecho a tener opinión y a manifestarla con entera libertad y transparencia”.

En ese ambiente caldeado los aspirantes luchan voto a voto, multiplicando sus actos proselitistas en el último día de campaña.

Se prevé tan reñida la elección que en los dos comandos redoblan esfuerzos para conseguir miles de delegados que vigilen el domingo, tras la elección, que los cómputos en los centros de voto se hagan correctamente.

Con humor algunos medios registran la reacción de última hora de Frei. El irreverente semanario The Clinic señala que “Más vale tarde que nunca, Frei prendió”, mientras que el diario electrónico El Mostrador habla de que “a la derecha le cayó la gota fría”.

Pero a pesar de lo reñido, Piñera mantiene una ventaja que, según analistas, debería poder conservar.

Para el cientista político Guillermo Holzmann, “hay un ambiente que favorece a Piñera y el debate está en cuánta va a ser la cantidad de votos por las cuales ganará”.

Piñera ganaría “por una diferencia de tres puntos”, dice Holzmann a la AFP.

Marta Lagos, directora de la encuestadora Mori, señaló el miércoles que a pesar de que Frei ha recortado su diferencia, “Piñera tiene una ventaja que tiene más probabilidades de mantenerse que de anularse”.