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  • AFP

Los contingentes de ayuda humanitaria extranjera se multiplicaron hoy en las calles de Haití, donde millones de personas necesitaban ayuda desesperadamente, tres días después del devastador terremoto que redujo a ruinas su capital, Puerto Príncipe.

En un recorrido por la ciudad, periodistas observaban dispositivos estadounidenses, cubanos, venezolanos, belgas, rusos, suizos, mexicanos, franceses y dominicanos, entre otros. Una buena parte de ellos, ayudados con perros, picos y palas, intentaban recuperar supervivientes entre los escombros de la ciudad.

Los rescates eran laboriosos y demoraban varias horas, luego de que el sismo de magnitud 7 asolara la capital con un poder de destrucción que mató a 50.000 personas e hirió a más de 250.000, según cifras del Ministerio de Salud haitiano. Además, el sismo dejó a casi 1,5 millones de personas sin techo en un país que ya era el más pobre de América. Poco antes, las autoridades habían señalado que tres millones de personas -un tercio de la población- han sido afectadas por el poderoso sismo del martes.

15.000 cadáveres retirados y enterrados
El paisaje en Puerto Príncipe es dantesco. Numerosos cadáveres yacen apilados en las aceras de las calles, descompuestos y cubiertos de moscas, en medio de un hedor insoportable. Hasta hoy ya habían sido retirados y enterrados más de 15.000 cadáveres de las calles, según declaró el primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive.

Cada cinco minutos, un vehículo llega a las puertas del cementerio de Puerto Príncipe y arroja un cuerpo a la fosa común que las autoridades cavaron en un intento vano de limpiar las calles. "Hemos perdido cualquier dignidad ante la muerte", afirma Mezen Dieu Justi, un anciano que apenas soporta las náuseas y las lágrimas al pasar ante esta sórdida escena.

Periodistas vieron equipos médicos suizos y cubanos dando asistencia al escaso personal local en dos hospitales de Puerto Príncipe. Además, efectivos brasileños y dominicanos retiraban escombros y cadáveres con excavadoras, abriendo camino en calles completamente invadidas por las ruinas.

Inseguridad y falta de coordinación
Unos 30 países participan en las operaciones de ayuda, pero la inseguridad y la falta de coordinación con las autoridades locales dificultan la labor de rescate. Por eso la frustración causada por el atasco de la ayuda internacional crecía entre la población, que a tres días del sismo aún demoraba en recibir alimentos, agua y asistencia médica.

No obstante, Estados Unidos anunció que ya ha entregado su primer gran cargamento de comida y agua para las víctimas, enviado a bordo de un portaaviones USS Vinson con 19 helicópteros, una planta purificadora de agua y toneladas de medicinas. Los primeros soldados estadounidenses -de unos 10.000 que se desplegarán en Haití en los próximos días- comenzaron a llegar al país y tomaron el control del desbordado aeropuerto, donde al principio reinó la confusión cuando una desesperada muchedumbre buscaba denodadamente abandonar el país.

A pesar de ello, la situación de la seguridad en el país es "bastante buena", según el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, que citó informes de "saqueos menores" en un país caótico, que ha visto décadas de baños de sangre y violencia.

De todos modos, el gobierno brasileño prometió enviar a Haití un cargamento de armas no letales para controlar eventuales disturbios.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló por teléfono con su homólogo haitiano, René Preval, y le reiteró su "pleno apoyo" para ayudar inmediatamente y a largo plazo.

En la capital, cada calle tiene su propia fila de cadáveres y multitudes de refugiados que deambulan sin rumbo. Bajo los escombros de una destruida tienda de ropa, una mujer grita débilmente pidiendo ayuda. "Van a morir, van a morir", lamenta Jean Rald Rocher, mientras él y otros voluntarios arañan vanamente los escombros que aplastan a la mujer y a al menos a otra persona que muestra signos de vida.

La ONU hizo un llamado por más ayuda médica y alimentaria para los supervivientes y menos equipos de búsqueda y rescate: "Realmente necesitamos centrarnos en los vivos y en lo que podemos hacer por ellos", aseguró el portavoz de la ONU Nicholas Reader.