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El papa Benedicto XVI realiza hoy una visita a la Gran Sinagoga de Roma, 24 años después de la histórica visita de Juan Pablo II, pero esta vez en medio de la polémica provocada por la decisión del pontífice de avanzar en la beatificación del controvertido Pío XII.

La decisión de Benedicto XVI, el 19 de diciembre, de dar el estatuto de "venerable" a Pío XII, acusado de haber guardado silencio frente al genocidio de los judíos, estuvo a punto de comprometer ese desplazamiento, anunciado el 13 de octubre. Esta visita es seguida por la prensa del mundo entero, con la presencia de unos 500 periodistas.

El presidente de la Asamblea Rabínica italiana Giuseppe Laras decidió boicotear esta visita, estimando que "durante el actual pontificado, la relación fraterna (entre judíos y católicos) se ha debilitado". El embajador israelí ante la Santa Sede, que estará presente, consideró por su parte que "el antijudaísmo católico todavía existe".

Católicos y judíos destacan necesidad de continuar con diálogo
Los partidarios de la visita, tanto del lado católico como del judío, destacan la necesidad de continuar el diálogo entre las dos religiones, iniciado poco después del Concilio Vaticano II. La comisión bilateral judeo-católica se reunirá inmediatamente después, hasta el miércoles.

Benedicto XVI, que realizará primera gran salida del año y su tercera visita a una sinagoga después de las de Colonia y Nueva York, manifestó el deseo de que esta ocasión marque "una nueva etapa en el camino irrevocable de la concordia y la amistad" entre las dos religiones. Para el rabino de Roma, Riccardo Di Segni, que lanzó la invitación, la llegada del Papa muestra que quiere "continuar el diálogo".

"Hay pocos católicos del siglo XX que han hecho tanto como Joseph Ratzinger -como teólogo, obispo, responsable del organismo guardián de la doctrina católica y actualmente como Papa- para acercar a judíos y cristianos", señaló ayer Giovanni Maria Vian, director del Osservatore romano, el diario del Vaticano, en un artículo titulado: "Una visita histórica (pero también normal)".

Medios internacionales cubren la visita
Varias personalidades venidas de Israel, católicas y judías, asisten a esta visita, que es transmitida en directo por varios canales de televisión italianos: el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, el nuncio apostólico en ese país, Antonio Franco, y varios rabinos, entre los cuales Oded Wiener, secretario general del gran rabinato de Jerusalén.

La comunidad judía de Roma, la más antigua de Europa, está integrada actualmente por 15.000 personas. Fue diezmada por una redada nazi el 16 de octubre de 1943, durante el pontificado de Pío XII. De los 1.023 judíos deportados, sólo 16 regresaron de los campos de exterminio.

El Papa depositará una corona ante la placa que conmemora esa tragedia antes de entrar a la sinagoga. También orará ante otra inscripción que marca un atentado cometido en 1982 por extremistas palestinos que mató a un niño de dos años y dejó 27 heridos. Dentro del templo estarán presentes los presidentes de las comunidades judías de Roma y de Italia.

En su intervención, Benedicto XVI destacará las raíces comunes a las dos religiones, un tema que mencionó ampliamente durante su viaje a Israel en mayo. Luego, el sumo pontífice se reunirá brevemente con el rabino Di Segni, antes de plantar un olivo.

Después de la agresión de que víctima el Papa durante la Misa de Gallo del pasado 24 de diciembre, las medidas de seguridad han sido reforzadas. La zona fue registrada en los días precedentes y hay numerosos efectivos de las fuerzas del orden. El recorrido que hará Benedicto XVI entre el Vaticano y la Gran Sinagoga será determinado a último momento.