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  • AFP

El sismo que golpeó Haití y provocó decenas de miles de muertes es "la crisis humanitaria más grave en décadas", declaró hoy el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien llegó al mediodía a Puerto Príncipe.

Ban Ki-moon recorrió en helicóptero la zona devastada del cuartel donde hoy fue rescatado el especialista en asuntos civiles danés Jen Kristensen. El secretario general de Naciones Unidas se refirió a esto como "un pequeño milagro".

"Voy a Haití con el corazón muy afligido para expresar la solaridad y el apoyo absoluto al pueblo haitiano", declaró Ban Ki-moon a los periodistas antes de despegar. Según él, tres prioridades se imponen: salvar a la mayor cantidad de gente posible, brindar urgentemente ayuda humanitaria, agua, comida y los medicamentos necesarios, y coordinar la ayuda exterior.

Acompañado por Helen Clark, jefa del programa de desarrollo de la ONU, Alain Leroy, jefe del departamento de operaciones de mantenimiento de la paz, Susana Malcorra, jefa de los servicios de logística de la organización internacional, y John Holmes, jefe de los asuntos humanitarios, Ban Ki-moon debía reunirse con el presidente haitiano René Préval para evaluar las necesidades. Según la ONU, tres millones de personas necesitan ayuda.

Ban "preparado para lo peor"
El secretario general indicó que se "preparaba para lo peor", luego de que murieran 40 empleados de la ONU y 330 continúen desaparecidos por el derrumbe del cuartel general de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití, Minustah.

El secretario de Estado para la alfabetización, Carol Joseph anunció hoy que unos 70.000 cadáveres fueron enterrados en fosas comunes. Entre los muertos figura el jefe de misión en Haití, el tunecino Hedi Annabi. El diplomático fue temporariamente reemplazado por su predecesor Edmond Mulet para hacerse cargo de la misión de la Minustah.

El viernes, la ONU hizo un llamado de urgencia a la comunidad internacional para recolectar 560 millones de dólares para hacer llegar la ayuda al menos por los próximos seis meses a una población haitiana que carece de absolutamente todo. El dinero servirá para brindarles comida, agua potable, productos de higiene y medicinas, carpas, mantas, y ayuda logística y escolar.

La ONU considera este sismo aún más grave que el tsunami que devastó la provincia de Aceh en Indonesia en 2005, ya que en Haití desaparecieron todos los edificios gubernamentales locales. Este es el caso de la ciudad Leogane, donde todos los servicios públicos quedaron enterrados bajo los escombros. Entre 20.000 y 30.000 personas podrían haber muerto en esta sola ciudad costera de 134.000 habitantes, situada a una veintena de km al oeste de Puerto Príncipe, y que fue destruida en un 90%, según la ONU.

Los 1.740 rescatistas de Naciones Unidas presentes en Haití tenían el domingo todavía la esperanza de encontrar a los sobrevivientes entre los escombros de los edificios derruidos, cinco días después del sismo que dejó a la capital asolada. "El ánimo de los rescatistas sigue siendo muy bueno a pesar de las dificultades de las condiciones" en las cuales deben trabajar, explicó en Ginebra la portavoz de la oficina de coordinación de los asuntos humanitarios de la ONU (OCHA), Elisabeth Byrs.

Desde su llegada a uno de los países más pobres del mundo, los rescatistas lograron rescatar de los escombros a más de 70 personas. Tres sobrevientes fueron rescatados el domingo por socorristas estadounidenses y turcos.

Las autoridades haitianas calculan que el terremoto dejó más de 70.000 muertos, 250.000 heridos y 1.5 millones de personas sin techo.