•   PUERTO PRÍNCIPE / AFP  |
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Las tareas de socorro se intensificaron hoy en un Haití acechado por la violencia a medida que la ONU y varios países dan los primeros pasos para planear su reconstrucción tras el terremoto de hace seis días que dejó unos 70.000 muertos.

Brigadas de todo el mundo luchan para atender a cientos de miles sin techo, heridos y desesperados por comida, agua y medicina. La situación es caótica por cuenta de los saqueos y brotes de violencia, ante lo cual el gobierno haitiano decretó el estado de emergencia.

"Los precios de la comida y los transportes se dispararon desde el martes pasado y los incidentes violentos y los saqueos están en aumento, al tiempo que la desesperación crece", advirtió el Comité Internacional de la Cruz Roja en un comunicado.

La violencia alcanzó a los socorristas. Hoy, un estadounidense murió durante una operación de ayuda internacional, en circunstancias aún no aclaradas, mientras que otros tres fueron tratados por heridas menores. El barrio comercial del centro de Puerto Príncipe estaba prácticamente en poder de los saqueadores, que escarbaban entre ruinas a veces arriesgando hasta sus vidas.

Por su parte, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, enviado especial de la ONU a Haití, llegó este mediodía a Puerto Príncipe para coordinar la entrega de asistencia.

El gobierno haitiano anunció que unos 70.000 muertos habían sido enterrados hasta el momento en fosas comunes. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en el país caribeño avanzaron por su parte la cifra no confirmada de 200.000 fallecidos. El terremoto dejó asimismo al menos 250.000 heridos y 1,5 millones de personas sin hogar. Unas 75 personas fueron rescatadas vivas hasta ayer, según una vocera de la ONU.

La ayuda sigue obstaculizada por dificultades logísticas. El aeropuerto está congestionado y su torre de control inutilizable, el puerto quedó destruido y las de por sí precarias carreteras están cortadas por montañas de escombros.

Y cada día siguen llegando nuevos heridos a los hospitales instalados en la ciudad. Piernas y brazos aplastados por paredes y vigas de cemento, heridas infectadas o gangrenas hacen inevitable la amputación de los miembros, explican los médicos.

"Nunca vi nada igual, heridas infectadas y llenas de larvas", afirma el médico francés Jacques Lorblanches, de la organización humanitaria Médicos del Mundo, que perdió la cuenta de las amputaciones que realizó en las últimas 48 horas en Puerto Príncipe.

A pocos metros, Marie-Françoise lanza aullidos de dolor tras la amputación de su brazo izquierdo. Sus padres fallecieron sepultados en la casa familiar y ella permaneció horas atrapada antes de que los vecinos la rescataran, provocándole una amputación natural de la extremidad. "Me siento feliz porque estoy viva pero no quiero pensar en mi futuro. He perdido todo y no podré trabajar", afirma entre sollozos.