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KABUL /AFP

El ataque talibán que transformó el lunes el centro de Kabul en un campo de batalla puso de manifiesto la vulnerabilidad de la defensa de la capital afgana y demostró la amplitud de la amenaza de la insurgencia islamista, estimaron fuentes oficiales y residentes.

Las fuerzas de seguridad estaban en estado de alerta máxima ayer martes, al día siguiente de la ofensiva, llevada a cabo por al menos siete talibanes armados y equipados de cinturones con explosivos, que tuvo por blanco el palacio presidencial, ministerios y un centro comercial.

Este ataque pone en tela de juicio el plan de reconciliación del presidente Hamid Karzai y plantea dudas sobre los resultados de la conferencia internacional sobre el porvenir de Afganistán, prevista el 28 de enero en Londres.

El ataque se saldó con 12 muertos, entre ellos siete de los insurgentes, y dejó la ciudad con un aspecto de zona siniestrada, con edificios incendiados y calles cubiertas de escombros.

Durante varias horas, los habitantes del centro de Kabul permanecieron refugiados en sus casas, siguiendo en la pantalla de televisión escenas de guerra que tenían lugar a unos cientos de metros.

Críticas y elogios

Ayer martes, mientras las autoridades investigaban cómo los atacantes pudieron entrar en el centro político, diplomático y comercial de la ciudad, las fuerzas afganas eran criticadas por unos y elogiadas por otros, en opinión de los cuales se evitó que la operación causara un mayor número de víctimas.

“Las fuerzas de seguridad afganas hicieron frente a la situación y deben ser elogiadas”, declaró el general norteamericano Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán.

El centro de Kabul es el único lugar de Afganistán donde la seguridad está en manos de las fuerzas afganas y no de los soldados de la OTAN.

El “ataque de los talibanes a Kabul es un ejemplo más de su brutalidad y de su desprecio por el pueblo afgano”, estimó McCrystal en un comunicado.

“El enemigo no tiene capacidad para combatir a nuestras fuerzas de seguridad frente a frente. Los actos terroristas son un fenómeno que, lamentablemente, vamos a tener que afrontar durante mucho tiempo”, consideró el jefe de los servicios de inteligencia afganos, Amrulá Saleh, pocas horas después del ataque que causó también 71 heridos.

“Kabul es una ciudad abierta, todo el mundo puede ir y venir en ella, sobre todo en el centro, donde mercados y edificios gubernamentales no están separados”, estimó un habitante de la capital.

Fahim, propietario de una tienda situada en el centro comercial incendiado durante el ataque estima que éste fue “un éxito para los talibanes”, que “demostraron de lo que son capaces”.

“Fue una demostración de fuerza de los talibanes y mostró la falta de coordinación entre el ejército, la policía y las fuerzas de seguridad”, estimó Wadir Safi, profesor de ciencias políticas de la universidad de Kabul.