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QUITO /AFP

El diálogo planteado entre la Unasur y Estados Unidos sobre defensa y seguridad deberá incluir la cuestión de las bases militares que Colombia puso al servicio de Washington, señaló ayer jueves el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

“Dentro de esa agenda obviamente tendrán que entrar las bases militares en Colombia, que son un foco de desestabilización para la región”, dijo Correa, cuyo país ejerce la secretaría pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El martes la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, envió una carta al mandatario ecuatoriano agradeciendo la invitación de la Unasur para participar de un diálogo sobre defensa y seguridad, según Quito.

Clinton pidió “una lista de temas propuestos” para tal fin, indicando que las conversaciones pueden “aumentar el entendimiento mutuo, además de identificar áreas de potencial cooperación”.

Limar asperezas

Correa señaló que la invitación busca “limar asperezas” y “acercar dos regiones vecinas”, pero exhortó a no engañarse sobre los alcances del acuerdo mediante el cual Washington podrá operar desde siete bases militares colombianas contra el narcotráfico y las guerrillas de izquierda.

“Hoy el presidente (colombiano Alvaro) Uribe puede decir cualquier cosa. Aceptemos que es sincero y que cree en eso. ¿Nos puede garantizar que el que vendrá no utilice esas bases como otros gobiernos de Estados Unidos para otros objetivos?”, cuestionó.

Entre esos riesgos el presidente mencionó el “control de la región” por parte de Estados Unidos y la creación de “conflictos armados en países que no van en la línea” norteamericana.

Gobiernos como los de Venezuela y Bolivia rechazan el acuerdo entre Bogotá y Washington por considerar que podría ser utilizado para realizar operaciones de espionaje a otras naciones.

En ese marco, los viceministros de Defensa de la Unasur se reunirán el 28 y 29 de enero en el puerto de Manta (Ecuador) para acordar medidas de fomento de la confianza y seguridad.