•   WASHINGTON Y PARÍS  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Las críticas a Estados Unidos de países como Venezuela, Nicaragua y Bolivia por su masiva presencia en Haití tras el terremoto de la semana pasada son "erradas", estimó hoy el encargado de la diplomacia norteamericana para América Latina, Arturo Valenzuela.

"Haití es un país soberano, todo el mundo respeta la soberanía de Haití, Estados Unidos respeta la soberanía de Haití. Estamos allí porque los haitianos nos invitaron (...) y tenemos una obligación moral", señaló a periodistas el secretario de Estado adjunto para la región. "Es una crítica errada que probablemente ignora la realidad en el terreno", subrayó Valenzuela.

Los presidentes de Venezuela, Bolivia y Nicaragua han acusado a Estados Unidos de aprovechar el terremoto del 12 de enero que devastó Haití para ocupar militarmente el país.

Valenzuela afirmó que los soldados estadounidenses en Haití, que a partir de este domingo se elevarán a 20.000, trabajan estrechamente con la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), mientras que los planes de rescate y recuperación son dirigidos por el gobierno haitiano. "Está clarísimo que es el gobierno de Haití que ha invitado no sólo a Estados Unidos sino a otros países de la comunidad internacional a responder a lo que es una de las tragedias más terribles de los últimos tiempos", insistió Valenzuela. Los soldados estadounidenses "han sido fundamentales para hacer cosas como evaluar el puerto, abrir el aeropuerto", sostuvo.

En contraste, el funcionario saludó la cooperación con Estados Unidos del gobierno cubano, que permitió el uso de su espacio aéreo para la labor humanitaria.

Misión de EU es "contrapeso" a guerra en Afganistán   
 
El masivo despliegue humanitario de Estados Unidos en Haití es "el contrapeso" a la decisión de Washington de reforzar sus tropas en Afganistán, consideró hoy en París un catedrático haitiano en un debate sobre la reconstrucción de la isla devastada por un sismo. "Haití es el contrapeso de Afganistán", afirmó Jean Marie Theodat, geógrafo y docente en La Sorbona en referencia a la criticada decisión del presidente estadounidense Barack Obama de enviar 30.000 soldados más a ese país asiático -donde ya tenía 70.000 efectivos- para luchar contra la insurgencia talibán.

El drama humanitario de Haití "hace que Estados Unidos pueda asumir tareas militares en Afganistán" pues en "Haití, Estados Unidos está desplegando otra faceta de su poder, y que es su primer valor: socorrer a quien está de rodillas", explicó Theodat tras un debate en la Maison d'Amerique Latine.

"Es ingenuo pensar que Estados Unidos iba a dejar pasar esta oportunidad", opinó Theodat. Estados Unidos "tenía una gran ventaja moral y mediática que sacar" de su intervención en Haití a donde envió "nada menos" que 15.000 efectivos, sin contar los 4.000 que llegarán el domingo. "La presencia de Estados Unidos no está bien vista, pero la gente quiere ayuda y la ayuda de Estados Unidos es bienvenida", dijo simplemente el también haitiano André Bogentson, de la universidad París X.

Después de la tragedia, la siguiente etapa será la reconstrucción de Haití, que Estados Unidos, Canadá, Brasil, Francia y varias naciones de América Latina empezarán a analizar el lunes en Montreal, con miras a una Conferencia Internacional que podría celebrarse en marzo en la República Dominicana. Pero para varios de los intervinientes "el fondo del problema es la reconstrucción del Estado" haitiano, un Estado "corrupto" que "siguió al servicio de las clases dominantes", según Bogentson o según Theodat "un Estado heredero de la administración colonial convertido en un Estado aduanero y no en distribuidor de riqueza y servicios".

Presente en Puerto Príncipe el día del terremoto, Laennec Hurron, sociólogo haitiano que asistió al debate hizo hincapié en el papel de la sociedad civil, "que debe movilizarse" en un Haití que hasta ahora estuvo en manos de "un Estado que gobernaba día por día". "Fue así con los cuatro huracanes (en 2008) y así será dentro de cinco o 10 años si no se hace algo ahora", sostuvo Hurron, para quien la diáspora haitiana "debería tener un papel más importante, no sólo el de enviar dinero".

De dinero se hablará el lunes en Montreal. Según el presidente dominicano, Leonel Fernández, anfitrión de una reunión celebrada el lunes pasado en su país, su vecino Haití necesitará 10.000 millones de dólares para los próximos cinco años. "El dinero no es un problema: es la solución" aunque "no hay repetir los errores del pasado y establecer una coordinación internacional", según Theodat. "La comunidad internacional tiene que asumir el hecho de que cuando millones de personas están en peligro, no es sólo asunto de un país sino de todo el mundo", afirmó ese experto, para quien "el 'deber de injerencia' ha encontrado un sentido en Haití".