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  • AFP

Los haitianos asistieron hoy a los lugares de culto que aún quedan en pie para orar por los 150.000 muertos del sismo del 12 de enero, en la víspera de una reunión de urgencia en Montreal para coordinar la ayuda humanitaria. Centenares de personas rezaron junto a la destruida Catedral de Puerto Príncipe. Junto a una de sus paredes derruidas podían observarse dos cadáveres en estado de putrefacción.

"La Tierra puede temblar, pero la palabra de Dios continúa", señaló el sacerdote Glanda Toussaint, consolando a unos 300 fieles sentados en sillas, piedras o incluso en motocicletas.

De su lado, los "países amigos" de Haití evaluarán la tragedia para coordinar la ayuda. Luego se concentrarán en la reconstrucción del país, con la preparación de una conferencia prevista para marzo. Estados Unidos, Francia, España, Brasil, la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) estarán presentes en Montreal. "No reconstruiremos Haití idénticamente. Hay que tratar los problemas estructurales. No será un ejercicio solamente financiero, hablaremos de gobierno y de cooperación regional", estimó una fuente diplomática francesa.

En un comunicado, el gobierno haitiano se mostró satisfecho con la respuesta de la comunidad internacional, pero exhortó a que las promesas se concreten.

Vivo un hombre tras 11 días sepultado
En el terreno, aun cuando la búsqueda de sobrevivientes había sido oficialmente terminada, una vida más fue salvada ayer de entre las ruinas, un hombre de 25 años. En total, 133 personas fueron rescatadas con vida de los escombros desde el terremoto que mató a unos 150.000 haitianos, más de 194.000 heridos y un millón de personas sin techo. Pero el gobierno haitiano estima que esa cifra podría ser mucho más alta.

"La CME (comisión de salud) me dijo que la cifra es de 150.000 muertos censados hasta el lunes", declaró hoy la ministro de Comunicaciones Marie-Lawrence Jocelyn Lassegue. "Es muy difícil estimar cuanta más gente puede haber muerto, pero el primer ministro habló de 200.000", afirmó.

Los equipos de búsqueda y rescate que enviaron varios países comenzaron a empacar, pero aquéllos que disponían materiales pesados de carga y perforación fueron empleados para limpiar los escombros. En cuanto a las operaciones humanitarias, la distribución de alimentos, agua, cuidados médicos y abrigo continuaba.

Según el ministerio del Interior haitiano, la mitad de las casas en Puerto Príncipe, Jacmel y Leogane, las tres ciudades más afectadas, fueron destruidas. Cerca de 610.000 personas se alojaban en 500 campos de refugiados y más de 30 hospitales funcionaban al borde de su capacidad operativa.

Desde Ginebra, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) enfatizó en que se necesitan 100.000 tiendas adicionales para dar refugio a medio millón de personas. La mayoría de los damnificados que se quedaron sin techo tras el terremoto deben ser provisionalmente hospedadas en "poblados" temporales en las afueras de Puerto Príncipe durante las obras de reconstrucción.

Conforme las necesidades también surgen nuevos pedido de ayuda. "Necesitamos recursos humanos. Necesitamos soldados", afirmó el nuevo jefe de la misión de la ONU para Haití, Edmond Mulet, a la cadena CNN. Se prevé que hoy se complete el contingente estadounidense de 20.000 hombres para labores humanitarias.

Castro se suma a críticas de Chávez, Ortega y Morales
El líder cubano Fidel Castro criticó hoy el despliegue de soldados estadounidenses en Haití y el silencio de la ONU sobre esta "ocupación". La presencia estadounidense fue cuestionada además por Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

Las críticas también salpican al presidente René Preval, quien es acusado de haber dejado a su suerte a los haitianos. Su esposa salió hoy en su defensa. "He escuchado críticas, pero quiero invitar a la gente a guardar las proporciones", sostuvo Elisabeth Preval a los reporteros después de visitar un barco francés con ayuda humanitaria que llegó a Puerto Príncipe.