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  • AFP

Los países amigos comenzaron a delinear un plan de 10 años para reconstruir Haití tras el sismo del 12 de enero, que causó al menos 150.000 muertos y dejó sin techo a un millón de personas cuya atención centra ahora parte de los esfuerzos del gobierno haitiano.

Las naciones involucradas en la recuperación del país más pobre del continente americano sostuvieron una reunión de urgencia en Montreal, Canadá, para proyectar lo que se espera sea un "nuevo Haití", devastado por el peor terremoto en 200 años. En ese sentido, el primer ministro canadiense Stephen Harper, anfitrión del encuentro, manifestó que la comunidad internacional debe prepararse para una estrategia de 10 años. "Me gustaría ver emerger de esta reunión los principios de un plan que guiará la reconstrucción de Haití de una forma que sea eficaz, coordinada y estratégica para la próxima década", señaló.

Además de él, participaron el primer ministro haitiano Jean Max Bellerive, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, los cancilleres de Francia y Brasil, Bernard Kouchner y Celso Amorim, así como representantes de España, Japón, Argentina, Chile, Costa Rica, México, Perú y Uruguay. Bellerive afirmó que su país "puede tomar por sí mismo" las riendas de la reconstrucción pero con "el apoyo masivo de la comunidad internacional".

Casi dos semanas después del terremoto, las autoridades haitianas estiman que el número de muertos puede ser de al menos 150.000, sin contar los cadáveres que aún se encuentran bajo escombros. "Esperamos una cifra de cerca de 150.000 muertos" a nivel nacional, informó el ministro de Salud haitiano, Alex Larsen. Un total de 133 personas fueron rescatadas con vida y un millón quedó en la calle.

Por ahora las autoridades haitianas tienen listas tiendas de campaña para unos 400.000 damnificados, que deberán desalojar los campamentos que levantaron en las ciudades, según el ministro de Salud, Alex Larsen. Dos amplios terrenos están siendo acondicionados a las afueras de la capital, Puerto Príncipe, para dar refugio a esa población. Sin embargo, los planes a largo plazo "son de albergar hasta un millón de personas" en distintos campos, mencionó el funcionario.

Además de la capital, el sismo dejó en ruinas otras ciudades del suroeste y sur del país, como Léogane o Jacmel. Tras el caos asoma una oportunidad para los cientos de miles de haitianos que perdieron sus fuentes de ingreso.

Organizaciones no gubernamentales como CHF International, presentes en Haití desde hace años con financiamiento estadounidense, se dedicarán ahora a la limpieza de escombros ocupando a miles de ellos. "Esperamos emplear hasta 3.500 personas en los próximos meses en todo Puerto Príncipe", indica Alberto Wilde, director de CHF Internacional en Haití. "Les pagaremos 6 o 7 dólares diarios, según la tarea", añade Sinan Al-Najjav, un ingeniero iraquí de la organización.

Desde Ginebra, Naciones Unidas también informó que ha recaudado el 47% de los 575 millones de dólares que se propuso reunir hace diez días, con un llamado urgente a las naciones. Se han reunido 271,87 millones de dólares y recibido compromisos de pago por valor de 112 millones de dólares, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, OCHA.

Por su parte, la Unión Europea anunció el envío a Haití de unos 350 gendarmes para apoyar las tareas de seguridad. Estados Unidos desplegó unos 20.000 militares.