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  • AFP

El nuevo Congreso hondureño instaló hoy la primera de las cuatro legislaturas anuales con una ceremonia solemne en la que participó el mandatario electo, el conservador Porfirio Lobo, que tomará posesión el próximo miércoles.

A los actos no asistió el presidente de facto Roberto Micheletti, quien se retiró el pasado 21 de enero de las "funciones públicas" para evitar "una distracción en el proceso de alterabilidad en el poder" y facilitar así que la comunidad internacional reconozca a las nuevas autoridades surgidas de los comicios del pasado 2 de noviembre.

Pero el mandatario de facto mandó al Congreso una carta desde un hospital donde se internó anoche para "una revisión de rutina", luego de una baja en el azúcar de hace unas semanas, según indicó uno de los voceros. "Razones de fuerza mayor como ser la hospitalización de emergencia me impiden estar presente en tan importante y solemne instalación", argumentó Micheletti en la nota leída en el Congreso, cuyos diputados le tributaron -hasta de pie- un sonoro y extenso aplauso.

También recibió sonoros aplausos el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, que junto a Micheletti y los tribunales encabezaron el golpe de Estado que depuso al presidente (2006-2010) Manuel Zelaya, el pasado 28 de junio.

El Congreso hondureño está integrado por 128 diputados, 71 de ellos del Partido Nacional, PN, de derecha, de Lobo; 45 del Partido Liberal, PL, de derecha, que con Zelaya giró a la izquierda; 5 de la Democracia Cristiana, DC, social cristiano; 4 de Unificación Democrática, UD, de izquierda, y 3 del Partido Innovación y Unidad, PINU, social demócrata.

En el discurso de instalación, el presidente del Legislativo, Juan Orlando Hernández, llamó a los diputados "a forjar la unidad, la reconciliación y el perdón" entre todos los hondureños "erradicando las causas que nos han polarizado". "Debemos todos sentarnos a trabajar en las reformas que (...) nos aseguren una mejor distribución de la riqueza dándole a cada quien lo suyo sin dañar a nadie", subrayó.

Lobo, del opositor Partido Nacional, asumirá el próximo miércoles la presidencia con el reto de unir a los hondureños, divididos por el golpe de Estado que depuso al presidente constitucional Manuel Zelaya el pasado 28 de junio, y mejorar las condiciones de vida de población.

Honduras es uno de los cuatro países más pobres del continente, junto al devastado Haití, Bolivia y Nicaragua y con una profunda desigualdad social. Según el cardenal Oscar Rodríguez, el 80% de los hondureños recibe el 20% de la riqueza y el 20% de la población posee el 80% de la riqueza.

El futuro presidente se ha comprometido a garantizar la salida de Zelaya de la embajada de Brasil -donde se refugia desde el 21 de septiembre-, para que pueda viajar a República Dominicana, el mismo miércoles.