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  • AFP

Los habitantes de Puerto Príncipe volvieron a sobresaltarse hoy por réplicas sísmicas, mientras miles de damnificados luchan a diario por encontrar agua, alimentos y un techo digno. "No logramos acostumbrarnos a los seísmos. Con cada temblor es la misma angustia, todo el mundo tiene miedo", confió Edison Constant, comerciante del centro de la capital, que sintió el temblor registrado a las 6h16 (11H16 GMT).

El Instituto Geofísico estadounidense (USGS) evaluó la intensidad de la réplica en 4,4 sobre la escala de magnitud de momento. Algunos habitantes de Puerto Príncipe y periodistas habían sentido otro remezón unas horas antes, hacia las 05H00 (10H00 GMT). Desde el gran terremoto de magnitud 7 que asoló Haití el pasado 12 de enero, más de cincuenta réplicas han agitado la capital. La más fuerte alcanzó la magnitud 5,9 el 20 de enero.

Los haitianos han aprendido a reaccionar ante los temblores: con cada temblor "decido en el momento si salgo o no", explicó Julien Louis, un vendedor de chatarra de la periferia de Petion-Ville. Esta mañana "me metí debajo de la cama", manifestó.

Dos semanas después del terremoto, las autoridades estiman que el número de muertos rondará los 150.000, sin contar los cadáveres que aún se encuentran bajo los escombros. La situación de emergencia médica, en tanto, durará "probablemente dos o tres meses", estimó el responsable de los cirujanos extranjeros en un gran hospital de Puerto Príncipe, Chris Jobe.

Mutilaciones con pocos precedentes
La Organización Mundial de la Salud, OMS, anunció desde Ginebra que "miles" de haitianos sufrirán amputaciones después de resultar heridos durante el terremoto. "Miles de personas fueron amputadas a causa de la catástrofe. En algunos hospitales hemos visto de 30 a 100 amputaciones diarias", indicó Paul Garwood, portavoz de la OMS, que busca facilitar la inserción y rehabilitación de los sobrevivientes.

La cantidad de mutilados debido al sismo tiene pocos precedentes y dejará secuelas terribles, consideró Handicap International, asociación especializada en la rehabilitación de inválidos, presente sobre el terreno.

Un millón de personas se quedaron sin hogar hace dos semanas y más de 235.000 ya abandonaron la capital, donde se concentraba aproximadamente el 60% de la riqueza del país. La urgencia es encontrar agua, alimentos y un techo digno. Muchos haitianos tienen la impresión de que no les está llegando la ayuda internacional. En ese contexto, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba han criticado el fuerte contingente militar enviado por Estados Unidos, al que acusaron de "ocupar" Haití.

Hoy, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, rechazó las críticas. "Me siento profundamente disgustada con quienes agreden a nuestro país, la generosidad de nuestro pueblo y el liderazgo de nuestro presidente cuando tratamos de responder a la catastrófica situación sin precedentes después del terremoto", precisó Clinton.

También informó que Estados Unidos analiza condonar la deuda haitiana, que rondaba los mil millones de dólares antes del terremoto: "Creo que es poco realista pensar que Haití pueda en un futuro inmediato ser capaz de pagar", dijo en una entrevista radial.

El comandante de las fuerzas norteamericanas en Haití, teniente general Ken Keen, informó hoy que no está claro en cuánto tiempo podrán transferir el control a las organizaciones civiles de Estados Unidos e internacionales, que depende del "fortalecimiento de sus capacidades para brindar la asistencia (que es) tan imprescindible". "Será probablemente dentro de los próximos tres a seis meses", mencionó en Washington el vicealmirante Alan Thompson, director de la Agencia estadounidense de Logística de Defensa. "Pero es sólo una opinión personal", advirtió.

En tanto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, José Miguel Insulza, estimó hoy que el compromiso internacional con los haitianos debe ser a largo plazo. "Nadie puede dar una estimación de cuánto se va a demorar la reconstrucción de Haití, por ello es necesario un compromiso de largo plazo", señaló en Washington el titular de la OEA, al día siguiente de la reunión celebrada en Montreal para coordinar la ayuda internacional.

La OEA prevé canalizar unos 10 millones de dólares de ayuda para los cerca de un millón de personas que perdieron el techo en Haití, indicó Insulza.