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  • AFP

La situación financiera de Grecia siguió proyectando grandes nubarrones sobre el cielo de Davos, que saludó hoy el papel del presidente brasileño Lula da Silva, a pesar de su ausencia, y se volcó en la cuestión del cambio climático de la mano del mandatario mexicano Felipe Calderón.

Si Grecia preocupa, Brasil y Luiz Inacio Lula da Silva provocan admiración, y hoy el mandatario sudamericano -ausente por un problema de salud- fue consagrado por Davos como su "estadista global" por el balance de una gestión que concilió crecimiento económico y justicia social. "Por primera vez en su historia este Foro quiere honrar a un extraordinario hombre de Estado entregándole un premio al 'estadista global'", anunció el profesor Klaus Schwab, ideólogo del WEF, una fundación que siempre ha defendido tendencias liberales en materia de finanzas y economía.

Fue el canciller brasileño Celso Amorim el encargado de representar a Lula y leer su discurso, en el que el presidente no dejó pasar la oportunidad de recordar su primera visita a Davos en 2003, cuando "el mundo temía del futuro de Brasil, porque no sabía el rumbo exacto que nuestro país tomaría bajo el liderazgo de un operario sin diploma universitario y nacido políticamente en el seno de la izquierda sindical".

"Siete años después puedo mirar a los ojos a cada uno de ustedes, y más que eso a los ojos de mi pueblo, y decirles que Brasil, con todas sus dificultades, cumplió con su parte", afirmó, enumerando los logros de su gestión.

México pide construir un puente para lograr un acuerdo climático
Más temprano, y en un debate denominado "De Copenhague a México" sobre el cambio climático, el presidente mexicano Calderón, nuevo paladín de la lucha contra el calentamiento global, pidió "construir un puente entre los países pobres y los más desarrollados" para buscar un acuerdo internacional sobre el tema a fines de año en Cancún.

"Hay que restablecer la confianza entre los socios. Para hacer eso quiero escuchar todas la voces, traer a la mesa a cada país", agregó, de cara a la reunión internacional que organizará México para tratar de superar el fracaso de la Conferencia de Copenhague de diciembre pasado.

Crisis en Grecia
El primer ministro griego Giorgos Papandreou afirmó hoy que su país no necesita ayuda externa para salir de la crisis y prometió "reformas estructurales muy fuertes" para recuperar la credibilidad de unos mercados que miran con desconfianza la capacidad de Grecia de cumplir con sus obligaciones. "Debemos tomar medidas y prevemos reformas estructurales muy fuertes. Es la única manera de restaurar nuestra credibilidad ante nuestros ciudadanos, ante los mercados financieros y ante nuestros socios europeos", consideró Papandreou, en el Foro Económico Mundial, WEF, que se celebra hasta el domingo en la estación de esquí del este de Suiza.

También presente en Davos, su ministro de Finanzas Giorgos Papaconstantinou descartó la existencia de un "plan B" alternativo a las medidas ya anunciadas para sanear las cuentas públicas de Grecia.

La caída de las obligaciones del Estado griego y la fuerte baja del euro han reforzado las especulaciones lanzadas a principios de la semana sobre la posibilidad de una iniciativa excepcional de países europeos para ayudar a Grecia, desmentida por Alemania y Francia. En ese sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó que podría ayudar a Grecia si lo pide, aunque ello no sería forzosamente necesario, según su director general Dominique Strauss-Kahn.

Otro tema tratado hoy en Davos fue la situación en Afganistán, marco en el cual el canciller británico David Miliband estimó que el respeto de la Constitución afgana era una condición para la reintegración de los talibanes moderados a la vía política del país. Ayer, el presidente afgano Hamid Karzai logró el respaldo de la comunidad internacional a su plan de reconciliación con los talibanes moderados en una conferencia celebrada en Londres con la presencia de 70 naciones, entre ellas España y Colombia.

Por último, el fundador del Microsoft, Bill Gates, participante habitual de Davos, prometió el viernes que su Fundación aportaría 10.000 millones de dólares en diez años para la investigación, el desarrollo y la distribución de vacunas en los países más pobres del planeta. "Esta tiene que ser la década de las vacunas", afirmó Gates, recordando que "la vacunación ya salvó y mejoró millones de vidas en los países en desarrollo".