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  • AFP

Una fiesta de estudiantes de bachillerato se convirtió esta madrugada en una tragedia, cuando un comando armado mató a 13 personas, en Ciudad Juárez, frontera norte de México con Estados Unidos, lugar donde los jóvenes son blanco de cárteles de la droga.

Un comando armado de unos 18 hombres llegó a una casa en una unidad habitacional de trabajadores, en la que se celebraba la fiesta, y abrió fuego contra los estudiantes, convirtiéndose en el tercer homicidio múltiple de jóvenes en los últimos cuatro meses.

El ataque, perpetrado al suroeste de Ciudad Juárez, la más violenta de México, dejó "13 muertos y 17 lesionados", informó un agente de la secretaría de seguridad pública municipal. "La mayoría (son) jóvenes", aseguró, más temprano, un funcionario de la fiscalía estatal que pidió no ser identificado, pero versiones de prensa extraoficiales en medios mexicanos señalan que 11 de las víctimas eran menores de edad y uno de los adultos muertos era el padre del anfitrión.

Las autoridades locales mantienen un fuerte hermetismo sobre la masacre y desplegaron hoy un cerco policíaco y militar en esa frontera con El Paso, Texas, Estados Unidos, para localizar a los cerca de siete automóviles en los que iban los delincuentes. De acuerdo con los primeros testimonios de vecinos y familiares, los sicarios llegaron en siete vehículos, bloquearon la calle frente a la vivienda y dispararon contra los jóvenes que se encontraban afuera, para después perseguir a los que trataban de huir.

"Un joven festejaba su cumpleaños con compañeros de la escuela, todos ellos estudiantes de la preparatoria técnica 128, y cuando el festejado salió para dejar a su novia observó" los vehículos, manifestó uno de los vecinos.

Sin embargo, otras versiones señalan que pertenecían a un equipo de fútbol y festejaban el triunfo en un campeonato, publicó de su lado el periódico Reforma en su portal de internet.

Otros 28 jóvenes fueron asesinados en centros de rehabilitación de adictos, en dos eventos ocurridos en un lapso de dos semanas en septiembre pasado; en el primero fusilaron a 18 y en el segundo a diez.

Chihuahua es escenario de una encarnizada guerra entre el cártel de Juárez, a cargo del narcotraficante Vicente Carrillo, y el cártel de Sinaloa, liderado por el prófugo Joaquín 'Chapo' Guzmán, que dejó más de 2.500 muertos en 2009, pese a la presencia de 8.500 militares. Los sicarios se arrebatan cada calle de esta convulsionada ciudad, de 1,3 millones de habitantes, para controlar el creciente mercado local de drogas y las rutas de trasiego hacia Estados Unidos.

Los cárteles de la droga provocaron más de 15.000 muertes desde 2006 en México, cuyo gobierno ha desplegado a unos 50.000 militares y miles de policías federales para combatirlos.