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  • AFP

Unas declaraciones del papa Benedicto XVI arremetiendo contra el proyecto británico de Ley de Igualdad destinado a proteger a los homosexuales de la discriminación, causaban polémica hoy en Reino Unido, país que el pontífice debe visitar por primera vez este año.

Benedicto XVI declaró que esta legislación que se discute actualmente en el parlamento "viola la ley natural" e impone "limitaciones injustas" a la libertad de las comunidades religiosas, en un discurso pronunciado en Roma ante los obispos de Inglaterra y Gales.

Uno de los principales activistas homosexuales en el Reino Unido, Peter Tatchell, calificó las declaraciones del Papa de ataque contra los derechos legales garantizados a los homosexuales. "Su afirmación mal informada de que nuestras leyes de igualdad minan la libertad religiosa sugiere que apoya el derecho de las iglesias a discriminar de acuerdo con su ethos religioso", declaró. "Parece estar defendiendo la discriminación por las instituciones religiosas y exigiendo que tienen que estar por encima de la ley", agregó Tatchell.

La Iglesia Católica británica ha iniciado una campaña, conjuntamente con la Iglesia anglicana, contra este proyecto de ley por temor a que les exponga a acciones judiciales si se niegan a contratar a homosexuales o transexuales para puestos laicos como en la enseñanza.

"Su país es bien conocido por su firme compromiso con la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad", declaró el Papa a los obispos. "Sin embargo, como ustedes han señalado con toda la razón, el efecto de cualquier legislación diseñada para lograr ese objetivo ha sido imponer limitaciones injustas a la libertad de las comunidades religiosas de actuar de acuerdo con sus creencias", agregó. "En algunos sentidos, viola la ley natural en la que está basada la igualdad de todos los seres humanos y mediante la cual está garantizada", precisó al tiempo que les confirmó que visitaría el Reino Unido en una fecha todavía sin precisar este año, aunque previsiblemente en septiembre.

La organización laica National Secular Society (NSS) también fue muy crítica. "El contribuyente de este país tendrá que pagar una factura de unos 20 millones de dólares para la visita del Papa", cuando éste ya ha "indicado que atacará la igualdad de derechos y promoverá la discriminación", declaró su presidente, Terry Sanderson. Por su parte, un portavoz de la Oficina gubernamental para la igualdad defendió la ley, que "hará de Gran Bretaña un lugar más justo y más igualitario", agregó.