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Colombia asestó el mayor golpe al narcotráfico de la última década al desbaratar una red de tráfico aéreo de drogas hacia México y Centroamérica, y capturar a 22 personas reclamadas por la justicia de Estados Unidos, la mitad de ellos pilotos, dijo el jefe de la Policía colombiana.

“Se trató del más importante golpe estructural de la última década a estas mafias: logramos desmantelar una de las capas invisibles del narcotráfico y la operación continúa”, dijo a la AFP el general Oscar Naranjo, al mostrar a los capturados ayer martes ante la prensa.

Según el oficial, las 22 personas detenidas formaban una red de apoyo logístico a carteles colombianos del narcotráfico que tenían alianza con el jefe mexicano de las drogas Joaquín El “Chapo” Guzmán, cabecilla del cártel cocaínero de Sinaloa.

“Esta red al servicio de los barones de la droga, entre quienes están pilotos, un controlador aéreo, socios capitalistas y proveedores de fincas y pistas clandestinas, permitían que de Colombia salieran en promedio unas cinco toneladas semanales de droga hacia México”, aseguró.

Según Naranjo, la red usaba dos rutas: “una, que saliendo del Pacífico colombiano, llegaba a México a través de escalas en Centroamérica; y, una segunda que tomaba la droga del oriente del país y la llevaba a México a través de Venezuela”.

“Estas personas, confiadas al no tener procesos judiciales pendientes en Colombia, compraban aviones de segunda (usados), alquilaban aeronaves en terceros países, alteraban las matrículas de pequeños aviones y contrataban a distintos pilotos para transportar la droga”, enfatizó.

Los 22 capturados serán trasladados en las próximas horas hacia la ciudad estadounidense de Dallas, donde son requeridos por una corte federal por cargos de narcotráfico.

Las autoridades colombianas aseguraron que una de las capturadas, Patricia Rodríguez, era el enlace directo con el jefe del cartel mexicano de Sinaloa.

“La relación de esta señora, Patricia, era fluida, permanente y frecuente con los jefes del cartel mexicano. No sólo por su esposo (Francisco Cifuentes) que tiene vínculos con ese cartel. También, por ser piloto y por actuar como pieza clave para la provisión de droga”, enfatizó.

Naranjo dijo que otro de los capturados, Mario Gómez, reclutaba a los pilotos con la orden de confundir a las autoridades a través del cambio de las matrículas de las aeronaves.

En la operación también resultó detenido el controlador aéreo Julio Moya, al regresar de Miami (EU) donde intentaba consolidar varias empresas.

“El era una de las piezas maestras de este engranaje delincuencial, pues como responsable de la operación aérea adulteraba los planes de vuelo y se encargaba de la instalación de matrículas falsas en las aeronaves”, dijo Naranjo.

La operación, bautizada “fronteras” y desarrollada en 10 países, es producto de dos años de seguimientos, interceptaciones e infiltraciones por parte de la policía colombiana en conjunto con la agencia antidrogas estadounidense DEA.

Entre los capturados se encuentra también José Guillermo Gallón Henao, acusado junto a sus hermanos Santiago y Pedro de haber asesinado al futbolista de la selección colombiana Andrés Escobar en 1994 y cuyo paradero se desconocía.

Según las autoridades, las organizaciones mexicanas buscan crear alianzas con las llamadas bandas emergentes de narcotraficantes en Colombia, donde ya no hay grandes barones de la droga sino pequeños o medianos grupos.

En 2009, las autoridades incautaron varios bienes del cartel de Sinaloa en Colombia, entre ellos 78 propiedades avaluadas en 57 millones de dólares.

Colombia es responsable del 60% de la producción mundial de cocaína (unas 600 toneladas métricas anuales) y un importante proveedor de heroína a Estados Unidos y Europa, según las Naciones Unidas.