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El fallido rapto de un candidato a gobernador ayer, que dejó seis muertos, muestra que la guerrilla colombiana de las FARC intenta retomar el secuestro como arma política, cuando resta un mes para las elecciones legislativas, según analistas.

El intento de secuestro del candidato conservador a la gobernación del departamento de Guaviare, en el sureste colombiano, José Pérez Restrepo, siguió a declaraciones del ministro de Defensa, Gabriel Silva, en que alertó sobre posibles ataques de la guerrilla durante la campaña electoral.

Para Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, el ataque a la caravana del candidato -que fue herido mientras cinco escoltas murieron- se inscribe en una estrategia de las FARC que "siempre han tratado de incidir violentamente en las coyunturas preelectorales". "La intención es amenazar a los gobernantes locales, secuestrar, para forzar el intercambio humanitario" entre rehenes de la guerrilla y rebeldes presos, indicó el analista.

Además de las elecciones parlamentarias de marzo, Colombia debe realizar este año comicios presidenciales, cuya primera vuelta está fijada para el próximo 30 de mayo, sin que hasta ahora se haya definido si el actual mandatario, Alvaro Uribe, podrá optar a un tercer mandato consecutivo.

El ataque a Restrepo, quien fue gobernador del Guaviare entre 2002 y 2007, ocurrió cuando éste hacía campaña para la elección del 28 de febrero, en la que se reemplazará al mandatario regional Oscar López, quien renunció al cargo en diciembre.

Las FARC -la guerrilla más antigua de Colombia, con 45 años de lucha armada- hacen un "esfuerzo deliberado de desprestigiar la política de seguridad democrática, de hacerle creer a los colombianos que no hemos avanzado en nada", según el ministro de Defensa. La estrategia de seguridad lanzada por Uribe hace ocho años y que privilegia la acción armada frente a la guerrilla, es la política mejor valorada de su gobierno, según los sondeos.

Esa política dio como resultados en 2008 la muerte de tres miembros del secretariado (mando central) de las FARC, y la liberación de la política franco-colombiana Ingrid Betancourt junto a tres estadounidenses y once militares colombianos en lo que se conoció como la "Operación Jaque".

Sin embargo, León Valencia, director de la organización Nuevo Arcoiris, que analiza el conflicto interno colombiano, sostiene que las FARC "han reactivado algunas de sus estructuras y están aumentando las acciones armadas". "Las FARC tienen una estrategia distinta en cada zona del país. En el sur se concentran en acciones militares contra políticos y funcionarios", indicó Valencia a la AFP.

El pasado 21 de diciembre, las FARC secuestraron y posteriormente ejecutaron al gobernador del departamento de Caquetá, en el sur, Luis Francisco Cuéllar, según las autoridades. El plagio de Cuéllar ha sido el más grave de un funcionario de alto nivel desde que el presidente Alvaro Uribe asumió su primer gobierno en agosto de 2002.

El anterior secuestro de un mandatario regional en Colombia había ocurrido en abril de 2002, cuando las FARC tomaron como rehén al gobernador del departamento de Antioquia, Guillermo Gaviria, muerto durante un fallido rescate en 2003.

Las FARC cuentan actualmente con unos 7.500 combatientes, según el ministerio de la Defensa, luego de que a principios de la década ese cálculo se ubicaba entre 17.000 y 11.000 miembros.