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Al menos 18 personas murieron y otras 125 resultaron heridas ayer lunes al chocar de frente dos trenes en Hal, un suburbio flamenco de Bruselas, en una de las peores tragedias ferroviarias de Bélgica.

En horas de la tarde, los socorristas ya habían retirado los cuerpos de quince hombres y tres mujeres, pero las labores de rescate aún no terminaban por lo que el balance es provisional, precisó el gobernador del Brabante, Lodewijk De Witte, en conferencia de prensa.

El accidente causó también 125 heridos, de los cuales once están muy graves, agregó.

Tras haber atendido a los heridos, los socorristas comenzaron por la tarde a desbloquear los cuerpos de entre los amasijos de hierro, informaron los bomberos.

“Por el momento, los cuerpos aún están bloqueados”, dijo una fuente de los equipos de rescate a la agencia Belga. “También recogemos ropa en el lugar del accidente que podría ser útil para la identificación. En cuanto se termine, los bomberos todavía tendrán que desbloquear los cuerpos atrapados entre la chatarra”. Habrá que quitar un vagón ladeado para poder alcanzar el otro.

“El choque fue espantoso, fue terrible”, contó a AFP Sylvie S., pasajera de uno de los trenes que resultó herida en un brazo.

Las dos locomotoras se empotraron y los vagones volcaron. El accidente se produjo en hora punta, cerca de Hal, a las afueras de Bruselas, en Flandes.

Se tiró la roja

Uno de los trenes se saltó un semáforo en rojo y chocó contra el otro a gran velocidad, aclaró De Witte. Se ha abierto una investigación para determinar las circunstancias del accidente.

Los dos trenes transportaban entre 250 y 300 pasajeros, afirmó un responsable de la red nacional de ferrocarriles belgas SNCB. “Hay muertos y heridos en los dos trenes”, añadió.

“Hay al menos 20 muertos”, declaró por la mañana el alcalde de Hal, Dirk Pieters, citado por la televisión pública flamenca VRT y la agencia de prensa Belga.

Según la cadena nacional RTBF, habría unos quince muertos en uno de los trenes y otros diez en el otro.

La ministra belga de empresas públicas, Inge Vervotte, explicó que era difícil conocer con exactitud el número de víctimas debido a la envergadura de la catástrofe.

Tráfico interrumpido

Uno de los trenes cubría la línea Quievrain-Lieja y el que chocó contra él iba de Lovaina, en Flandes, hacia Braine le Comte.

El primer ministro belga Yves Leterme, de gira por los Balcanes, decidió adelantar su regreso a Bélgica y tenía previsto visitar el lugar de la tragedia, donde también acudirá el rey belga Alberto II.

Después del accidente, se interrumpió el tráfico de trenes de alta velocidad Thalys y Eurostar con salida desde Bruselas, indicaron las dos compañías ferroviarias.

El presidente de la Comisión Europea y el presidente del Parlamento europeo, José Manuel Barroso y Jerzy Buzek respectivamente, dieron su pésame a las autoridades belgas.