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  • AFP

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, defendió vigorosamente hoy, en Arabia Saudita, la política de presiones a Irán, mientras el presidente Mahmud Ahmadinejad advirtió de las consecuencias de más sanciones contra Teherán.

De acuerdo a Irán, su programa "tiene objetivos pacíficos, pero no hay pruebas que sustenten eso", manifestó Clinton en respuesta a una estudiante de la universidad femenina Dar Al Hekma de Yeda, en el último día de su gira por los países del Golfo. La estudiante le había preguntado por qué Estados Unidos tenía una posición dura con Irán cuando se daba por sentado que Israel ya tiene la bomba atómica.

En su respuesta, Clinton no mencionó a Israel, pero insistió en que Irán suscitó preocupación al lanzar la producción de uranio enriquecido a 20%, reconocer que estaba construyendo una planta de uranio cerca de Qom y rechazar una propuesta internacional de intercambio de uranio por combustible nuclear. Por eso "Estados Unidos y otros países están inquietos", agregó Clinton.

Además, "Iran es el principal apoyo al terrorismo en el mundo", insistió Clinton en su diálogo con las estudiantes de Yeda, la ciudad más liberal de Arabia Saudita, un país ultraconservador. "Recurriremos a las Naciones Unidas para intentar obtener más sanciones que quizás convenzan a los iraníes de cambiar de dirección", señaló la jefa de la diplomacia norteamericana.

Irán dispuesto a intercambio de uranio por combustible
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, respondió inmediatamente que las grandes potencias terminarán lamentado cualquier nueva sanción contra su país, afirmando al mismo tiempo que Irán seguía dispuesto a un intercambio de uranio por combustible. "Si alguien quiere crearle problemas a Irán, nuestra respuesta será diferente a la del pasado. Daremos una respuesta que les hará lamentar" las sanciones, enfatizó Ahmadinejad en una conferencia de prensa en Teherán.

Hillary Clinton quedó satisfecha con la entrevista de cuatro horas que mantuvo anoche con el rey Abdalá de Arabia Saudita. No obstante, el jefe de la diplomacia saudita, el príncipe Saud Al Fayçal, mencionó que Arabia Saudita prefería una "resolución inmediata" antes que sanciones, sin dar más precisiones.

Las sanciones son "una solución a largo plazo", dijo el príncipe. "Nosotros examinamos la cuestión a breve plazo dado que estamos más cerca de la amenaza", agregó Saud Al Fayçal. "La solución inmediata que preconiza el príncipe Saud es la que propone Turquía, que consiste en enriquecer el uranio iraní en el extranjero", señaló el analista saudita Anuar Eshki, del Instituto de Estudios Estratégicos de Yeda.

Interrogado sobre el riesgo de que Irán cierre el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita 40% del petróleo mundial, Saud precisó que se trataría de "un acto de guerra".

Por otra parte, el jefe de la diplomacia saudita se mostró reacio a utilizar las exportaciones de petróleo sauditas hacia china como un elemento de presión para que el gobierno chino sea más duro con Irán.

Hoy, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manucher Motaki acusó a Clinton de querer engañar a las monarquías del Golfo presentando a Irán como una "dictadura militar".