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  • AFP

Cuba rechazó hoy "las presiones y chantajes" por la huelga de hambre del periodista disidente Guillermo Fariñas, "un agente" de Estados Unidos, y responsabilizó a él y sus "manipuladores" de una posible muerte. "Las consecuencias (de la huelga) serán de su única y entera responsabilidad", manifestó el diario oficial Granma, agregando que no es la medicina la que debe resolver el problema creado, "sino el propio paciente, y los apátridas (disidentes), diplomáticos extranjeros y medios de prensa que lo manipulan".

Fariñas, un sicólogo de 48 años, periodista disidente, comenzó la huelga de hambre hace 13 días en Santa Clara, 280 km al este La Habana, para pedir la excarcelación de 26 presos políticos en mal estado de salud. La huelga de Fariñas comenzó pocas horas después de la muerte del preso político Orlando Zapata, tras una protesta similar de 85 días.

A diferencia del caso Zapata -donde estuvieron a la defensiva- las autoridades cubanas tomaron la iniciativa antes de que ocurra una eventual muerte. El gobierno comunista denunció una "campaña mediática" y negó tener responsabilidad, afirmando que, tras varias huelgas, "Fariñas se encuentra en un proceso de deterioro (físico) notable", según reconoció Granma.

De formación militar que lo llevó a las tropas de élite y a cumplir 11 meses de misión de guerra en Angola en los años 80, Fariñas "transita de una posición afín a la Revolución a una conducta antisocial", señala Granma, que le atribuye agresiones violentas a una mujer y a un anciano.

El diario oficial lo acusa además de recibir "instrucciones, dinero y abastecimiento" de sedes diplomáticas estadounidense y europeas "que dirigen la subversión en Cuba", donde las autoridades no reconocen la existencia de presos políticos ni disidentes (unos 200 según la oposición), pues los considera "mercenarios".

"Están tratando de desacreditar mi imagen"
Fariñas negó las acusaciones del gobierno, afirmando que lo que se busca es desacreditarlo previo a su muerte. "El objetivo de ese artículo es preparar a la opinión pública nacional e internacional de que el que se va a morir es un delincuente. Están tratando de desacreditar mi imagen", manifestó Fariñas desde su casa. El gobierno cubano es responsable de "cualquier desenlace que pueda tener mi huelga", afirmó. La protesta no es un "chantaje", sino "un gesto de buena voluntad", agregó.

La embajada de España, cuyo gobierno intercedió por Fariñas y le envió un diplomático a visitarlo a Santa Clara, declinó a hacer comentarios.

"Si el régimen lo dejara morir, estaría demostrando nuevamente su desprecio total por la justicia y el respeto de los derechos humanos", dijeron en una declaración escrita 52 de los 75 disidentes condenados en 2003, a propósito del séptimo aniversario de su arresto.

Mientras, el disidente socialdemócrata Manuel Cuesta Morúa, que visitó a Fariñas, mencionó que lo expresado en Granma "es el intento de eludir la responsabilidad que le corresponde al gobierno cubano".

Por su parte, el portavoz de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, expresó que tiene "la fuerte impresión de que el gobierno está pensando dejar morir a Fariñas al igual que hizo con Orlando Zapata". "Lo que se impone es que se le ofrezca desde ahora cuidados médicos institucionales, hospitalarios, al igual que debió haberse hecho y no se hizo con Zapata, a quien llevaron a una sala de cuidados intensivos 12 horas antes de su fallecimiento", agregó.

Fariñas entró hoy a su décimo tercer día de huelga, "un poco más débil", según dijo, pues tras su desmayo el miércoles, se recuperó debido a la hidratación y alimentación que le suministraron por vía intravenosa en el hospital.