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Al menos 57 personas murieron y 50 resultaron heridas en un poderoso sismo de magnitud 6 en la escala de Richter que sacudió ayer lunes la provincia turca de Elazig (este), indicó el viceprimer ministro turco Cemil Cicek.

Las víctimas proceden de cinco pueblos cercanos al epicentro, localizado en Karakoçan. La provincia golpeada por el terremoto está atravesada por una activa falla sísmica en Anatolia oriental, indicó la gobernación de Elazig en su sitio internet.

Cicek informó del número de víctimas a la prensa, tras llegar a la región junto a otros tres ministros en misión de inspección, informó la agencia de prensa Anatolia.

Mas de una veintena de réplicas se produjeron en la región, la más intensa de ellas de 5,5 en la escala abierta de Richter.

El gobernador local, Muammer Erol, citado por las cadenas de televisión, declaró que los socorristas consiguieron llegar a todas las zonas siniestradas, y que no esperaba que se produjera un aumento sensible del balance de víctimas.

“No hay problemas de comunicación, los equipos de socorro ya han sido enviados a esos pueblos. Los heridos están siendo cuidados en los hospitales”, afirmó a la cadena de información NTV.

El sismo, que se produjo a las cuatro de la mañana con 32 minutos, hora local, generó un movimiento de pánico durante la noche entre la población, que el lunes a mediodía asistía con lágrimas en los ojos a las tareas de rescate.

Cuatro niños
Las viviendas de estas localidades están generalmente construidas en arcilla, y son poco resistentes a los movimientos sísmicos, frecuentes sin embargo en esta zona. Fueron precisamente estas casas las que se derrumbaron mientras que las construidas con cemento no sufrieron mayores daños.

Los socorristas llegaron ayer lunes por la mañana a las localidades afectadas y llevaron a cabo durante horas sus labores de búsqueda de eventuales sobrevivientes, según constató un periodista de la AFP desde el poblado de Okcular, uno de los más afectados por el sismo, y donde murieron 18 personas.

Desde este pueblo de unos 860 habitantes, donde numerosas casas de derrumbaron, las ambulancias transportaron a los heridos hacia los hospitales de Elazig.

Un equipo de la Media Luna Roja llegó también al poblado, empezó a distribuir mantas y se disponía a proporcionar comida caliente a los pobladores, que también participan en la labores de rescate, pese al intenso frío.

Varias mujeres y niños se congregaban en torno a un brasero para calentarse, observando los escombros de sus casas.